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sábado, 9 de febrero de 2013

Ceremonias de interior - Ignacio Ferrando

Con este libro obtuvo Ignacio Ferrando el XVI Premio Tiflos de Cuento que otorga la ONCE. Corría el año 2006 y era el segundo libros del autor, aunque ya había consechado diferentes premios por relatos sueltos.

Como quiera que he leído los libros de cuentos de Ignacio desde el más reciente La piel de los extraños, después su libro anterior, Sicilia, invierno, para llegar ahora a este libro, con el que se dio a conocer de manera más general (si omitimos su primer libro, Historia de la mediocridad, libro descatalogado que no descarto hacerme con él por puro fetichismo y por ver dar los primeros pasos de un gran escritor del que si sigue en esa línea ascendente se seguirá hablando de él en quince años), es curioso el efecto que se produce al ver a un autor desde el presente y hacia el pasado.

Lo primero porque pisamos en terreno ya conocido. Sabemos que sus últimos trabajos son buenos, con voz propia aunque algo herméticos. Así, aunque descubramos que en sus primeros textos, al menos en este libro, el autor parece andar sobre seguro, arriesgarse poco y construir de manera sólida y fiable, no podemos reprocharle nada porque ya ha superado esa etapa. No es como cuando te encuentras con un autor novel y esperas a que saque otro libro para ver si ha pulido sus fallos y si se ha convertido en el escritor que apuntaba ser o fue todo fruto de algo más casual. Aqui ya lo sabemos, Ignacio Ferrando es un gran cuentista y ponerle como pega que no deja más margen de libertad al cuento y que este está un poco comprimido, me parece el mejor defecto que te pueden sacar. De hecho si se da la vuelta es un acierto: Ignacio Ferrando sabe cómo construir un relato, lo tiene todo atado y no deja ningún cabo suelto. Si a esto le sumamos que tiene una voz personal asentada en la realidad (que no en el realismo) con ecos cortazarianos, ya es convertir esa pequeña tara en uno de los mejores elogios que te pueden decir como narrador.

En cuanto a la docena de cuentos, cabe destacar Bañera, por la delicadeza de la historia; Yardbird, por la composición del personaje protagonista; o Doble pirueta, por el tempo del relato. También son grandes cuentos La mirada del tuerto, aunque es un cuento de metáfora sencilla e historia clásica; por no hablar de los guiños a la literatura como en Incapaz de verla morir, donde Anna Karenina cobra vida, u Otro artista del hambre, donde Franz Kafka se pasea por la feria del libro de Madrid y tiene diálogos muy divertidos con el protagonista del relato.

En definitiva, grandes relatos que ya dejaban entrever al gran escritor. La piel de los extraños es uno de los mejores libros del año (2012) y, posiblemente esté entre los mejores del 2013.

martes, 22 de enero de 2013

Sicilia, invierno - Ignacio Ferrando

Este libro me lleva acompañando desde que salió al mercado, practicamente. Corría el año 2008 cuando empecé a trabajar en una librería. Este título me llamó la atención, pero las dudas y las devoluciones hizo que no me lo comprara en su momento. Al tiempo comencé a leer reseñas positivas del libro. Pasó un tiempo y al final lo olvidé. Un par de años más tarde volví a recordar el título. Trabajaba en otra librería, lo pedí al distribuidor y lo compré. Sin embargo, han tenido que pasar dos años más y leer primero La piel de los extraños para recuperarlo, pòr fin, de la montaña de libros inleídos que se van acumulando sin remedio.

Sicilia, invierno se compone de once relatos en los que sobresale un argumento ligeramente fantástico dentro de la realidad cotidiana (ecos de Cortázar) junto con la figura del doble, las simetrías y los Doppelgänger (ecos de Borges). Además, vienen acompañado de una coda que da título al libro y en la que Ignacio explica cada uno de sus cuentos, y que a mi personalmente me gusta aunque entiendo que un autor no tendría porqué explicar sus relatos ya que una cosa es lo que pretenda el autor y otra lo que el lector entiende. Sin embargo, me parece una forma de enriquecerse, de establecer una especie de diálogo con otro lector, en este caso el autor. Lo que queda claro, en cualquier caso, es la consciencia de escritor de Ignacio, donde tiene todo atado y bien atado. Pero precisamente este es el mayor defecto del conjunto de relatos; al ser tan compactos, tan milimétricos, pierden algo de frescura, de dejarse llevar. Por lo demás, es un libro grande, muy grande, que ya dejaba ver a un gran cuentista.

Entre los protagonistas de estos relatos destacan los múltiples Roger Lévy que se dan cita en Roger Lévy y sus reflejos, donde cada vez que el personaje toma una decisión se desdobla y cada uno sigue un camino (el elegido y el otro); el joven estudiante de biología que trabaja vendiendo billetes de autobús mientras experimenta con la escasa clientela en Estación de tránsito; Los diferentes personajes que se dan cita cada día para comer y ver después la telenovela en el bar Pompeu de Flores de bambú; el hombre que trabaja dando masajes en Contactos de piel; o la pareja que alquila un piso donde las paredes están alicatadas de espejos en Caleidoscopio.

Llama la atención, por lo alejado que está al resto de los cuentos, el titulado Los chicos de Nat, un relato bastante cinematográfico donde se nos narra el canto de las sirenas de Ulises en el Far West americano.

En sentido inverso, ya tengo en mi poder Ceremonias de interior. Y no voy a dejar que pasen tantos años para leerlo.

martes, 30 de octubre de 2012

La piel de los extraños - Ignacio Ferrando

Este es el tercer libro de relatos publicado del escritor asturiano Ignacio Ferrando, Premio Ojo Crítico de narrativa 2011 por su obra Un centímetro de mar.

Once son los componentes del conjunto en los que destaca una prosa cuidada y un saber hacer que muy pocos pueden conseguir. Son cuentos de extensión media-larga, en torno a las veinte páginas, por lo que no son cuentos donde prime la anécdota, ni un hecho aislado. La elaboración de estos relatos, donde se nos narra, se disgrega o se describe, convierte cada pieza en una pequeña nouvelle.

El libro se abre con Los atardeceres de Tagfraut, un lugar imaginario que utiliza un profesor (parece que de escritura creativa, aunque no se nos dice en ningún momento) para que sus alumnos lo imaginen. Un día descubre que ese lugar es real y, junto con su pareja y antigua alumna, deciden visitarlo. Ese lugar irreal, que de repente es real, pasa de ser un sitio idílico a un tormento donde el tiempo se disloca y trascurre más rápido que en la realidad.

Los sistemas, es el segundo cuento. Un profesor ha logrado desgranar el mundo como un sistema de variables de modo que puede llegar a predecir qué va a ocurrir.

En Tres violines, se juega con la identidad y con la angustia de no ser reconocido al decir quién eres. Esto es lo que le sucede al protagonista, que regresa junto a su pareja a su pueblo natal tras un conflicto armado. Ningún vecino, ni siquiera su padre, le recuerda.

Mathilda y el hombre del tiempo me parece uno de los cuentos más bellos que he leído. En medio de una ciudad en caos y abandonada por la llegada de un tsunami, una pareja de amantes disfruta de su soledad.

Liberación bebe de los relatos de Kafka. Un grupo de recluídas trabaja de manera automática en una construcción.

Ventisiete o la física de un resplandor, nos narra la gran apuesta que quiere llevar a cabo el protagonita que lleva trece años estudiando las probabilidades de que salga cierto número en la ruleta.

La piel de los extraños, el relato que da título al libro, versa sobre una pareja que, abnegada en la monotonía, decide disfrutar de un día a la semana por su cuenta, sin pedir después explicaciones a la otra parte. En este cuento, la soledad de la vida en pareja y el miedo a la indiferencia marcan la narración.

Babel también bebe de los cuentos alegóricos de Kafka. En ella se pretende construir una torre de tres mil pies de altura. Poco a poco el trabajo se convierte en su modo de vida. Hacen vida entre los andamios y viven por y para la gran obra. En ese sentido, recuerda un poco a La autopista del sur, de Cortázar, donde se crea un microcosmos en medio de una situación anómala.

Pelícanos, nos sitúa en un mundo apocalíptico donde el cambio climático ha hecho sus estragos y solo unos pocos supervivientes conviven con alimañas de todo tipo.

Un buen tipo demasiado sentimental es la historia del verdadero Philip Marlow y de cómo Raymond Chandler suplantó su identidad para crear uno de los más famosos detectives de la literatura universal.

Por último, Las profundidades, indaga en los recuerdos confusos y vagos del protagonista con una joven que desconoce.

Como se ha podido apreciar, los once relatos que componen el volumen contienen un fuerte contenido metafórico, dando al conjunto una densidad y una consistencia que hará las delicias de todo buen aficionado al cuento.