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lunes, 22 de octubre de 2012

Bioy - Diego Trelles Paz

Si decidí leerme esta novela fue porque tenía curiosidad por saber quién había ganado el premio este año. La novela del año anterior, Tania con i, me pareció interesante. La novela ganadora de la primera edición, El alquiler del mundo, está bastante bien valorada (la tengo pendiente en esa pila que crece y crece). Así, con estos precedentes, no había nada que me impidiera acercarme a esta obra del peruano Diego Trelles Paz.

La trama central gira en torno a la brutal paliza llena de vejaciones y violaciones que una joven que dicen que pertenece a Sendero Luminoso recibe por parte de cuatro militares peruanos.

Dividida en cuatro partes, la estructura del libro se compone de una serie de espacios que pasan de un lugar a otro y de 1986 a 2004, 2007 o 2008. Es decir, se dinamita el eje cronotópico formándose un puzzle con las diferentes voces (se narra en tercera pero también en primera) y los diferentes saltos temporales. Un puzzle que finalmente encaja.

De las cuatro partes, la primera alterna 1986 con 2003/2004. Es la más violenta, en la que se nos cuenta las vejaciones a las que es sometida la chica detenida y las posteriores consecuencias para los militares que llevaron a cabo dicha acción.

La segunda parte narra la historia en primera persona del agente infiltrado Humberto Rosendo para capturar a un reconocido narco. Es la parte más lineal y, puede, que la más conseguida.

La tercera, por contra, cojea. Y mucho. Sin tener demasiado sentido se nos narra como si de un blog se tratara diferentes entradas relacionadas con el sexo o con la literatura.

La cuarta parte, cierra la historia, ata flecos que faltaban y pone punto y final al libro.

La novela es buena, la prosa cuidada y la disposición estructural más que interesante. Sin embargo, el tropezón de la tercera parte y la necesidad de saber más sobre Bioy (aunque también es interesante no saber más de él, quedarte con la duda) hace que esta novela no sea todo lo redonda que podía haber sido. Y aún y todo, funciona.

jueves, 15 de diciembre de 2011

Tania con i - Enrique Rubio

Con esta, su segunda novela, el escritor murciano consiguió el Premio Francisco Casavella en la edición de 2011.

El escritor Guillermo Ruano es un joven novelista encargado de realizar la biografía de Tania con i, una pueblerina que sin demasiadas luces ha conseguido tener el mundo a sus pies. Sin embargo, lejos de escribir una biografía al uso, Ruano intercala la vida de Tania con la suya propia, con mails que intercambia con sus editores, con su agente literario, etc. Para construir la biografía, el joven escritor se vale de dos decálogos dicotómicos: el de Robert Mackee, de corte clásico; y el de Vicente Verdú, de caracter postmodernista. Enrique Rubio juega con esa dualidad y construye su novela entremezclando aspectos clásicos con otros puramente vanguardistas.

Toda la novela constituye una crítica brutal y afilada hacia las modas, la imagen, la falta de personalidad, las tribus urbanas, supuestamente al margen del sistema capitalista y, sin embargo, absorbidas por el propio sistema. ¿Quién no se ha planteado alguna vez que pensaría el Che Guevara si se viese en cualquier objeto que se le pudiera ocurrir con su estampa inmortalizada por Korda? Sin ir más lejos, hace algunos años, se puso de moda, entre la gente más pija, los palestinos, esos pañuelos que llevaban no hace tanto un grupo mucho más reducido. Lo que antes se compraba en mercadillos y alguna tienda alternativa, de repente era uno de los complementos estrellas en Zara, Bershka o Springfield. Además disponían de una amplia gama de colores, que antes solo eran grises.

Además, Rubio arremete contra la generación nocilla, que también es muy contracultural, tanto tanto, que publican en grandes grupos y aparecen en todos los medios. Eso sí que es estar al margen.

Al igual que en la anterior novela (Tengo una pistola) Tania con i me recuerda a las novelas de Chuck Palahniuk en ese estilo provocativo, políticamente incorrecto y repetitivo. Por eso o te gusta o lo rechazas de plano.

Lo que es incuestionable es la capacidad de Rubio para construir algo diferente.