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viernes, 20 de diciembre de 2013

Caballeriza - Rodrigo Rey Rosa

Llegamos a la última novela del volumen, Caballeriza, escrita en 2005; con diferencia, la más floja de las tres, aunque refuerza la tesis de la Guatemala desamparada regida por la ley del más poderoso. Así, por el primer capítulo de esta novela desfilan todos los personajes influyentes en la sociedad guatemalteca: terratenientes, funcionarios del estado, aristocracia; una pequeña oligarquía que controla todo lo que ocurre en el país centroamericano y que Rey Rosa describe en un cuadro perfecto. Están reunidos para celebrar el cumpleaños de un patriarca que vive de los caballos. Bien entrada la fiesta se produce una explosión en las caballerizas y muere un pura sangre. Un abogado que anda también en la fiesta le comenta al narrador, un escritor en busca de tema, que estaría bien que novelara lo que allí había sucedido. 

Pasamos a una segunda parte donde los capítulos son muchos más breves y los acontecimientos se precipitan. Tras la larga introducción la novela se convierte al género negro, donde aparecen crímenes, secuestros y pesquisas policiales.

De nuevo el recurso de Rey Rosa de la economía de estilo, donde solo se cuenta lo justo para provocar mayor desazón, es la mejor baza. 

Cuatro nouvelle muy interesantes de este autor que desconocía por completo y que me lo llevé a casa casi por impulso. Me apunto para futura lectura dos novelas que me han comentado: Lo que soñó Sebastián y La orilla africana.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Piedras encantadas - Rodrigo Rey Rosa

Piedras encantadas, publicada en 2001, es la tercera novela que se recopila en este libro y que gira en torno a Guatemala. El título hace referencia a una banda de niños que pululan por las calles de la ciudad, si bien es cierto que ese grupo solo aparece nombrado en el libro y que apenas sí tienen presencia. Sin embargo, sirve para reforzar ese sentimiento de país desgobernado que reina en esta serie de novelas.

En esta ocasión tenemos apenas una mera anécdota que no impide que en ella se sustente toda la trama: un hombre va a visitar a un amigo con su coche cuando un niño montado a caballo se le cruza en el camino. El niño es atropellado y el hombre, asustado, va a refugiarse a casa del amigo. Este le esconde el coche en su garaje, por lo que se convierte en cómplice. Partiendo de este hecho, Rey Rosa construye una novela negra sui géneris; aparece el detective que quiere encontrar al culpable; diferentes voces que dan cuentan de lo que han visto y que convierte la novela en una obra coral; las historias se entrecruzan y convergen. Y todo ello ocurre, aparentemente, en un solo día, por lo que la narración cobra mayor fuerza.

Por medio del detective descubrimos que el niño es un belga adoptado por una familia adinerada y que, quizás, no se trate de un accidente ya que hay intereses personales que llevarían consigo la muerte del niño. Digo quizás porque no lo sabemos ni lo vamos a saber en esta novela corta, ni tampoco es que nos importe, ni a los lectores ni al escritor. Porque de lo que se trata, una vez más, es de mostrar la cara oscura de una Guatemala que parece  buscar su propia ruina. 

lunes, 9 de diciembre de 2013

El cojo bueno - Rodrigo Rey Rosa

Segunda de las novelas reunidas bajo el título genérico de Imitación de Guatemala. Está dividida en dos partes muy diferenciadas en cuanto a extensión entre sí. En la primera, de apenas diez páginas, Juan Luis acaba de estar en casa de la Coneja. Éste, asustado, le comenta lo sucedido a Carlomagno. Ambos creen que Juan Luis busca vengarse por lo que deciden huir. La segunda parte, de unas setenta páginas, comienza con el secuestro de Juan Luis por parte de los dos personajes anteriores, más el Tapir, el Horrible y el Sefardí. Juan Luis conoce a varios de ellos ya que eran antiguos compañeros de colegio. En realidad no se trata de secuestradores profesionales, si no más bien de cinco muertos de hambre que quieren sacar tajada de Juan Luis, cuyo padre posee una inmensa fortuna. Sin embargo, este no parece dispuesto a pagar rescate alguno. Comienza así la etapa de castigos hacia su hijo, que llega a perder la pierna en una brutal amputación ejercida por los cinco secuestradores. El padre finalmente claudica y queda con los secuestradores para realizar el intercambio. Sin embargo, las cosas cambian en el último minuto. 

Pasa el tiempo y Juan Luis vive junto con su mujer en Tánger. Un día se encuentra por casualidad en un restaurante y descubre que el dueño es uno de sus secuestradores. Necesita averiguar el por qué de su secuestro, o al menos, saldar las cuentas, así que regresan a Guatemala y se produce el encuentro entre la Coneja y Juan Luis que se intuía en las primeras páginas de la novela. En esta última parte es magistral la tensión narrativa que logra crear Rey Rosa porque nos sentimos en todo momento en la piel de la Coneja, que no sabe si Juan Luis le va a matar en su propia casa. Al fin y al cabo, ¿para qué iba a ir si no? Nosotros, lectores, sabemos que no lo va a matar porque al comienzo del relato Juan Luis ya se ha ido de su casa, pero la Coneja en ese instante no lo sabe y logra que hasta lo dudemos nosotros.

Al igual que ocurría con Que me maten si... Rodrigo Rey Rosa no necesita más que un centenar de páginas para plasmar toda la violencia y ciudad sin ley que parece ser la Guatemala que dibuja. Sin embargo, en esta ocasión me quedo con el terror psicológico que logra  impregnar en la Coneja Juan Luis y que te deja meditando al cerrar el libro, porque no sabemos si la venganza se va a consumar o precisamente ya se ha consumado y Juan Luis ha sido más listo y, en lugar de asesinar a la Coneja, le deje que piense que lo va a hacer. De ahí la posible doble lectura del título.

jueves, 5 de diciembre de 2013

Que me maten si... - Rodrigo Rey Rosa

Alfaguara recupera cuatro novelas breves del escritor guatemalteco Rodrigo Rey Rosa, que en España ha publicado con la propia Alfaguara, con Mondadori, Seix Barral y Anagrama y que pasa medianamente desapercibido entre el aluvión de novedades semanales. Los cuatro libros que se recogen en este tomo son: Que me maten si... (1996); El cojo bueno (1997); Piedras encantadas (2001); y Caballerizas (2006). En esta primera entrega hablaremos de la primera de ellas: Que me maten si...

Se trata de una novela coral de breves capítulos donde los personajes se van dando réplicas. Nos encontramos por un lado a Ernesto, antiguo militar que quiere cambiar las armas por los libros, y a su amigo Pedro Morán, que quiere continuar siendo miembro del ejército. Los padres de ambos han sido militares, sin embargo, el padre de Ernesto comprende que su hijo quiera abandonar las armas. Son tiempos convulsos, de falsa paz y donde altos cargos están involucrados en diferentes polémicas relacionadas con la extorsión y el tráfico de drogas. Parece que ese es el camino elegido por Pedro. Enrique, por su parte, conoce a Emilia en la universidad. Aquí aparece la otra parte. Emilia que, junto con un antiguo novio y algunos amigos, investigan por su cuenta para denunciar esas corrupciones políticas. Los acompañan un matrimonio inglés mayor; él es un incansable viajero y escritor de narrativa de viajes y novelas que, aduciendo que necesita documentarse, logra que le lleven por donde él quiere para posteriormente filtrar información. Sus últimas pesquisas le llevan a unos posibles abusos a menores

Rodrigo Rey Rosa denuncia con esta novela un país donde todos sus habitantes parecen mirar para otro lado, donde en los periódicos locales existía la censura y era a través de la prensa extranjera donde uno se enteraba de la matanza de civiles, del narcotráfico y de la corrupción. Se trata de una narración muy negra donde todo se halla condenado y no parece posible la salvación. En poco más de cien páginas, Rodrigo Rey Rosa, elabora todo un universo no exento de matices.