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miércoles, 23 de noviembre de 2011

Diarios (segundo volumen 2004-2007) - Iñaki Uriarte

Segunda entrega de los diarios de este autor semidesconocido más allá del País Vasco. Si bien es cierto que gracias al Premio Euskadi de Ensayo y al Tigre Juan se ha dado a conocer a un grupo más elevado de lectores, no es menos cierto que pocas librerías se han hecho eco de la noticia llevando algún tipo de iniciativa para hacer más visible el libro. Por contra, he llegado a ver un escaparate entero dedicado al Tigre Juan del 2011, esto es, a Óscar Esquivias y sus Pampanitos verdes, y el primer volumen de los diarios de Uriarte. Así que, tampoco nos podemos poner pesimistas. Pero sí que es una pena que este libro no llegue a más lectores.

Porque esta segunda parte sigue la misma tónica que la primera, esto es, nos encontramos frente a un autor que reflexiona con mucha ironía, pero también con mucho sentido común, sobre política, trabajo, familia o amistad. Que relee constantemente a Montaigne y a los clásicos y que adora a su gato Borges, al que considera bastante más humano que muchas personas.

Es curioso pero al leer a este autor tengo la sensación de estar leyendo a un clásico; si no fuera por las referencias a acontecimientos actuales, parecería que Uriarte es un personaje de finales del XIX y principios del XX. Además es de esos libros agradecidos que abres por la mañana, lees un par de párrafos al azar, y ya tienes para darle vueltas a la idea en tu cabeza durante el resto del día.

lunes, 31 de octubre de 2011

Diarios (1999-2003) - Iñaki Uriarte

Siempre me ha gustado leer los diarios de los escritores. Los de Cheever y los de Ribeyro se encuentran entre las lecturas que más me han aportado. También los de Kafka, aunque en menor medida. Les suelo sacar mucho partido. Si uno escribe un diario y se respeta mínimamente, ese escrito va a ser lo más parecido a lo que es esa persona. No entiendo un diario donde no se es sincero, y no entiendo mayor sinceridad que en un diario.

He de reconocer que hasta hace un par de meses no sabía nada de Iñaki Uriarte. De repente me recomiendan su lectura y, antes de que pueda hacerme con el libro, gana el premio Euskadi de ensayo en castellano y el Tigre Juan.

En su ficha biográfica solo aparece que nació en Nueva york, es de San Sebastián y vive en Bilbao. Por Internet tampoco aparece ningún currículum. Empiezo a leer. Y es la mejor forma de saber quién es Iñaki Uriarte.

Es un tipo que se jacta de no haber trabajado en su vida. Aunque se refiere a trabajo físico; intelectual si que ha realizado: redactando enciclopedias y haciendo reseñas literarias para El correo. Entre sus escritores preferidos se encuentran Montaigne o Borges y le gusta Benidorm.

Pero también es un hombre lúcido, que reflexiona de manera clara y sencilla y que opina de cualquier tema. De crítica literaria: "existe una teoría que dice que los críticos son como los degustadores de vinos, que no necesitan beberse la botella entera para catalogarla (...) en la sección de deportes del periódico no admitirían a gente con la catadura y la ignorancia de muchos de los que escriben en la de cultura. Nadie podría escribir sobre un partido de fútbol sin haberlo visto. Le descubrirían enseguida. Los deportes en el periódico están sujetos a un control mucho más amplio y democrático que los libros, que nadie ha leído ni leerá."; los viajes: "la sensación de libertad, ruptura de lo habitual, anonimato y mezcla de actividad y pasividad que me produce viajar, me hace feliz"; o la política: "Ni abertzale que me suena a burro, ni constitucionalista, que me suena a catedrático. De nuevo: Tertium datur".

Es un libro para leer de un tirón, porque la prosa llana y la fina ironía que desprenden sus páginas así te incitan, pero al que se vuelve constantemente para releer alguna nota, alguna idea.

Es este, en definitiva, un gran libro de un escritor que no lo quiere ser: "¿Que me hubiera gustado ser un escritor? Si hay obligación de ser algo, tal vez más que otra cosa, pero solo eso". Uriarte solo aspira a, como dice su adorado Montaigne: "toda la gloria que pretendo de mi vida es haberla vivido tranquilo"