domingo, 12 de abril de 2015

Pantaleón y las visitadoras - Mario Vargas LLosa

Uno va dejando libros por leer en pos de la última novedad del mercado, para ser el primero en leerlo o vaya usted a saber por qué. El caso es que tiene pendientes un sinfín de clásicos, otro poco de autores que le gustan y un puñado de clásicos contemporáneos, como este de Vargas Llosa, una novela con la que me he reído como hacía tiempo que no lo hacía con un libro.

Pantaleón Pantoja, admirado por su discreción y su fidelidad al ejército, es enviado a la zona peruana del Amazonas para llevar a cabo un delicado trabajo. Los militares destinados en aquellos lares se tiran semanas, incluso meses, sin catar mujer alguna; por ello, se han visto disparados los casos de violaciones e intentos de por parte de los milicos en los pueblos amazónicos. Para que está situación no llegue a mayores el capitán Pantoja es destinado a Iquitos con la misión de construir un prostíbulo itinerante en la más absoluta clandestinidad. Pantaleón Pantoja se muestra en contra de esta misión pero su amor por el país y su obediencia al ejército le llevan a desarrollar su encargo con el mayor de los celos. Meticuloso con su trabajo, no dudará en enviar los partes de cada una de las salidas de las meretrices: la cantidad de prostitutas que viajan, cuantos servicios hacen y la duración de los mismos, siendo estos informes la parte más desopilante del libro.

La novela está construída con el innegable sello del escritor peruano, con diálogos entremezclados que se dan en diferente tiempo y lugar; con extractos del programa de radio de Sinchi, crítico con el prostíbulo (a menos que se lleve tajada); con los mencionados informes de Pantaleón Pantoja y otros documentos militares tanto a favor como en contra del trabajo realizado por el capitán. 

Pantaleón Pantoja es uno de esos personajes entrañables que permanecen en el imaginario lector.

domingo, 5 de abril de 2015

Cicatriz - Sara Mesa

Cicatriz es el título de la última novela de la escritora madrileña, pero afincada desde niña en Sevilla, Sara Mesa. Autora de dos grandes libros de relatos como son La sobriedad del galápago y No es fácil ser verde; y de tres novelas: El trepanador de cerebros; Un incendio invisible y Cuatro por cuatro, novela finalista del Premio Herralde y que le valió el reconocimiento, aparte de la crítica, de un buen puñado de lectores nuevos.

Cicatriz es una novela epistolar del siglo XXI, es decir, que en lugar de misivas lo que se intercambian estos dos protagonistas son emails. Él es Knut Hamsun, ese es su seudónimo en el foro literario de Internet donde conoce a Sonia. Hamsun es un tipo apartado de la sociedad por voluntad propia, ni se adapta ni se quiere adaptar a ella. Es un gran orador y es capaz de conversar de cualquier tema dándole un punto de vista solemne y filosófico. Sonia, por el contrario, es una treintañera absorbida plenamente por la sociedad actual; trabajo mediocre, viviendo con los padres, teniendo novio ahora sí ahora no. Los largos mails de Hamsun la sacan de su anodina existencia. Desde muy pronto, aparte de las conversaciones, Sonia recibe paquetes con libros. Estos libros los consigue Hamsun robándolos en grandes superficies. Al principio son unos pocos. Luego los paquetes aumentan de tamaño para, entrando en una espiral difícil de salir, finalmente, los envíos ya no solo contienen libros, sino que también hay caros perfumes, ropa de grandes firmas o lencería fina. Llegados a ese punto la relación se ha tornado ya en enfermiza. Él la ha subyugado por medio de su cultura y su verborrea (que llega a resultar manida) mientras que ella se ha dejado seducir un poco porque a todos nos gusta ser agasajados, otro poco por el tedio de su día a día.

Uno de los mayores aciertos, a pesar del riesgo que ello conllevaba, es que solamente existen dos personajes (aparte del novio de ella que apenas aparece dibujado). El narrador esta focalizado en ella, por lo que todo lo que sabemos de Hamsun es por los ojos de Sonia; además sería difícil empatizar con él. El tono utilizado para ello es directo y preciso.

En cuanto a los temas, ya los trataba Sara Mesa en sus anteriores trabajos: la soledad del hombre actual, la obsesión y la idealización de la pareja, casi la "construcción" de cómo queremos que sea esa pareja.

Posiblemente esta es la mejor novela de la escritora hasta la fecha, la más ambiciosa y madura y, por qué no, pueda convertirse en una de las mejores novelas para este 2015.

jueves, 26 de febrero de 2015

La línea Plimsoll - Juan Gracia Armendáriz

En naútica, la línea plimsoll es una línea imaginaria que determina el peso máximo de carga que puede soportar una embarcación sin hundirse. Esa línea imaginaria es la que está a punto de rebasar, si es que no lo ha hecho ya, el protagonista de esta novela, Gabriel Ariz. Ha perdido a su hija Laura en un accidente de tráfico, se está separando de su mujer y le acaban de diagnosticar una insuficiencia renal por lo que se tiene que presentar tres veces por semana en el hospital y aguantar maratonianas sesiones de hemodiálisis. Este es el argumento del primer libro de la llamada Trilogía de la enfermedad que se completa con Diario del hombre pálido y Piel roja, y que le valió el Premio Tiflos de Novela allá por el año 2008. Llevaba el libro años dando vueltas por casa y a raíz de la noticia de que el próximo mes de abril publicará con Demipage su última novela La pecera (por cierto que en La línea Plimsoll ya se habla un par de veces de esta pecera) ha sido que me he decidido, por fin, a leer la obra.

Si en los otros dos libros de la trilogía la voz del narrador estaba en primera y a modo de diario, en este primer título la voz escogida es la tercera, si bien es cierto que es igual de intimista que las dos posteriores. Asistimos a la narración de una depresión, con su protagonista aislado en una casa en mitad de un bosque tupido que le protege. Si hay algo que caracteriza a la narración es el silencio. Apenas hay "ruido" en la novela, todo se desmorona alrededor de Gabriel, que apenas puede boquear como un pez dando vueltas en la pecera (creo que por ahí va la nueva publicación). Novela existencial, cruda, desgarradora y, a la vez, inmensamente bella, sensitiva.

Poco más que decir, siempre que un libro me impacta sobremanera no puedo más que indicar que se vaya a la fuente, a la lectura.

lunes, 23 de febrero de 2015

El origen de la tristeza - Pablo Ramos

El origen de la tristeza es el primer libro de una trilogía autobiográfica que tiene como protagonista al alter ego del propio autor, Gabriel. El segundo título sería el comentado hace unos días, La ley de la ferocidad, que se centra en la figura del padre y la muerte; el tercero, que aún permanece sin publicar en España aunque espero que Malpaso lo edite, En cinco minutos levántate María, que se focaliza en la figura materna.

Este primer título está compuesto por tres relatos que funcionan de manera independiente pero que al unirlos cobran una fuerza mayor sobre tres momentos en la vida de Gabriel. El primero de ellos lleva por título "El regalo". Se acerca el cumpleaños de la madre y Gabriel, para no regalarle la misma planta de siempre y que su hermano Alejandro se ría de manera condescendiente de él, decide trabajar unos días en el cementerio con su buen amigo Rolando, un borracho que podría ser su padre y que intenta sacar provecho en todas las circunstancias.

En el segundo relato, "El incendio del arroyo", el grupo de amigos de Gabriel, aquí ya sí todos de su edad más o menos, rondando los doce años, deciden hacer una rifa para sacar dinero e irse de putas. Este hecho, unido al incendio que se proclama en el propio arroyo donde habitan las prostitutas, y a la excursión que hacen hasta una cabaña situada en medio de la nada para conseguir vino, nos muestra la relación de los muchachos entre sí y con el entorno que los rodea, un suburbio a las afueras de Buenos Aires. Lodazales, ratas, y un cauce tan contaminado que provoca que las propias aguas se incendien. 

Por último, en "El estaño de los peces", Gabriel vive el intento de suicidio de su madre y la pérdida del negocio de su padre al mismo tiempo que se enamora de una nueva y joven profesora.

Narrado con un lenguaje sencillo, directo, es Gabriel el que narra y apenas es un niño, no tiene más vocabulario y dice lo que piensa, sin esconderse; con unos diálogos muy logrados que consiguen parecer naturales, Pablo Ramos nos muestra la Argentina de los años ochenta a la par que narra un momento crucial en la vida de todo Hombre, la pérdida de la inocencia, ese mundo que se tambalea entre la niñez y la incertidumbre de la adolescencia. 

jueves, 19 de febrero de 2015

París D.F. - Roberto Wong

La agencia literaria Dos Passos, junto con la editorial Galaxia Gutenberg, creó hace una año el primer premio Dos Passos a la primera novela. Su objetivo, dar voz a autores noveles. Esa primera edición la ganó el autor mexicano de 32 años Roberto Wong. Y he de decir que la novela es muy buena.

Arturo es un joven mexicano que acaba de cumplir los 33. Su sueño siempre ha sido viajar a París, pero como parece algo inalcanzable, se conforma con trabajar en la farmacia que lleva por nombre el de la capital francesa. Su vida se basa en el más absoluto tedio. Reparte medicina y aguanta gilipolleces de los clientes, de vez en cuando queda con Gema, su compañera de trabajo, un par de veces se han acostado. Y así van pasando los días. Arturo se deja llevar por la apatía mientras sueña con una vida más plena.

En medio de una jornada más, un ladrón entra en la farmacia. Dos tiros en la cabeza por parte de la policía acaban con el asaltante a escasos metros del propio Arturo. Este hecho altera su vida.

La novela es un puzzle donde se nos narra desde México, desde París sin salir de México (Arturo ha superpuesto ambos planos de la ciudad y hace turismo sin salir del D.F.) y, lo más importante, se nos narra desde fuera y desde dentro de la cabeza de Arturo, cada vez más desquiciado, más esquizofrénico, en un viaje alucinado hacia la locura, hacia el infierno personal que en este caso es el existencialismo más salvaje.

Gran primera novela, Roberto Wong maneja todos los recursos narrativos con gran solvencia; si bien es cierto que en ocasiones puede llegar a pecar de la utilización de esos recursos, algo natural en las primeras obras donde se intenta demostrar la valía de uno como escritor, en ningún momento se le va de las manos. 

domingo, 15 de febrero de 2015

La ley de la ferocidad - Pablo Ramos

La ley de la ferocidad se emparenta con aquellas novelas en las que el narrador, más o menos disimulado en un personaje pero que es el propio autor, nos narra la muerte de un ser querido. Desde Mi madre, de Richard Ford hasta El año del pensamiento mágico, de Didion, pasando por las españolas Tiempo de vida, de Giralt Torrente; La hora violeta, de Sergio del Molino; o Luz de noviembre, por la tarde, de Eduardo Laporte. Por no mencionar la emblemática novela de Francisco Umbral Mortal y rosa.

En este título, el alter ego de Pablo Ramos, Gabriel, vuelve al suburbio bonaerense de el Viaducto en Sarandí, para enterrar a su padre con quien nunca ha tenido una relación fácil. El cabeza de familia siempre se ha mostrado distante con su hijo. Gabriel vuelve después de cinco años para preparar el velatorio. Dos días, hasta que llegué su tío siciliano. Y después la incineración. La nada. Pero esa nada ya la sentía Gabriel desde mucho antes. Desde que abandonó el barrio y se convirtió en un hombre de provecho, no por ímpetu, no por sacrificio, sino por darle en los morros al padre, para decirle: "mírame, padre, soy más que tú. He triunfado. No como tú, peronista de mierda que jamás fuiste capaz de decir lo que sentías, de darme un beso, un abrazo, apenas una frase de cariño". Un poco por eso y otro poco por el vacío existencial, Gabriel entra en un bucle de autodestrucción a base de emborracharse, drogarse y tener sexo, o no pero si ir de clubs, con prostitutas, En el momento del entierro parece que ya está rehabilitado, pero al tener que lidiar con viejos  fantasmas durante 48 horas seguidas la recaída es inminente.

Escrito años después de la muerte de su padre y entremezclando retazos que ya estaban esbozados en diferentes soportes: en un papel, en un cuaderno, con una máquina de escribir, Gabriel reconstruye su infierno particular a la vez que la escritura le expurga de su pasado. Porque la escritura es el camino que elige Gabriel para su redención; la escritura como balsa salvadora en mitad del huracán.

Novela dura, con un estilo seco, directo, sin miramientos. No apta para todos los estómagos, Gabriel es un tipo que vomita sus palabras, porque tiene tanta mierda dentro que no le queda otra que expresarse así. La foto de la portada, un acierto; la escena de las palomas es toda una declaración de intenciones de lo que es la novela.

jueves, 5 de febrero de 2015

La librería más famosa del mundo - Jeremy Mercer

La librería más famosa del mundo no es otra que la Shakespeare and company; primero Sylvia Beach con su librería en la rive gauche, con ilustres clientes como Hemingway, Scott Fitzgerald o James Joyce. Después, George Whitman, ya con la ubicación actual, muy cerca de Notre Dame, hermanada con la librería de San francisco City lights, y con clientes no menos glamurosos: nada menos que la generación beat con Jack Kerouac y Allen Ginsberg a la cabeza, han hecho de esta librería a lo largo de las décadas un atractivo más de la ciudad de París, casi a la misma altura que la Torre Eiffel. Toda guía turística que se precie lo recoge como visita obligatoria; todo turista de pro tiene una foto en la archiconocida fachada verde y amarilla.

Hasta aquí llega un joven periodista canadiense, trasunto del propio autor, a finales del milenio huyendo de un delincuente de poca monta. Casi por casualidad se ve un día tomando té en una de las salas de la librería. Y allí se queda. Solo una semana, le comenta el huraño propietario. Un par de meses son los que estará finalmente. La librería es un especie de comuna, el propio George Whitman es un izquierdista reconocido que apoya las doctrinas marxistas. Su lema es "da lo que puedas, toma lo que necesites". Conviven entre estanterías a punto de desbordarse unos cuantos aspirantes a escritores: el poeta ex alcohólico es el más veterano, lleva ya cinco años y Whitman quiere deshacerse de él porque ocupa una sala y no permite que los clientes la exploren libremente. Pero también hay un argentino, un chino, una artista plástica y un par de dependientas hermosas. Pero por encima de todos ellos destaca la figura de George Whitman, una especie de Don Quijote moderno, que a sus ochenta y muchos años sigue siendo atractivo para las veinteañeras.

Todo es idílico en la librería, pero es un espacio mítico. La realidad es más cruda. Sus habitantes son poco menos que homeless que no durarían mucho ahí fuera. Sin casa, sin papeles, sin ingresos. La novela está contada desde un pasado que idealiza ese tiempo vivido y que posiblemente cambiara la vida al protagonista, pero  a buen seguro que las perspectivas no fueran tan halagüeñas en el momento de vivirlas. Así, la novela es amable, incluso tiene un toque edulcorado gracias a ese narrador que da testimonio de primera mano de su estancia en la Shakespeare and company, de cómo los problemas no son tales, o no tan graves, dentro de ese reducto mágico en medio de una gran ciudad. Y sin embargo, es amarga en el fondo. Son personajes desubicados, demasiado cándidos para la sociedad moderna. La amenaza exterior se manifiesta en forma de empresario que quiere hacerse con el edificio. Pero, aunque sea una utopía, o precismante por ello, hay que conservar esos espacios.

jueves, 29 de enero de 2015

El cielo de Lima - Juan Gómez Barcena

De todos es conocida la historia de Georgina Hübner, la andina que escribía cartas a Juan Ramón Jiménez declarando su admiración poética, primero, y su enamoramiento, después. El poeta, rendido ante sus encantos, se enamora perdidamente. Tanto, que decide ir a visitarla al otro lado del charco. Justo cuando se dispone a embarcar recibe un telegrama del embajador peruano: Georgina ha muerto. No menos conocido es que la tal Georgina Hübner nunca existió, sino que fue una invención de dos aspirantes a escritores, dos señoritos ricos que querían libros firmados del nobel español, difíciles de conseguir en el continente americano. A raíz de esta anécdota, el joven escritor Juan Gómez Bárcena construye la vida de estos dos limeños y de la correspondencia cruzada entre el personaje creado por ellos y el poeta español.

José Gálvez (de buena familia desde la cuna) y Carlos Rodríguez (nuevo rico gracias al negocio familiar del caucho) son los artífices de la broma. En vista de que ellos no se van a convertir nunca en poetas (saben que son malos escritores, saben que no tienen oficio, solo les gusta imaginarse siendo unos bohemios), al menos que una creación suya (Georgina Hübner) sea la musa para la construcción de una gran obra escrita por, nada más y nada menos, JRJ. Así, lo que empieza siendo un pequeño juego para conseguir algunos libros, va degenerando en la construcción de un personaje cada vez más sensual. Cada vez más sexual. Se produce un juego de espejos donde los protagonistas van creando a un personaje para hacerlo más real, mientras que el propio Gómez Bárcena va ficcionalizando a unos personajes que fueron reales. No en vano, una de las virtudes de esta narración es el juego que plantea el escritor santanderino entre ficción y realidad. Los protagonistas avistan desde su buhardilla a los habitantes limeños y los clasifican entre protagonistas y secundarios y a qué escritor pertenecen: a Galdós; a Zola; a Dickens. El propio Carlos se "enamora" de Georgina, porque es el ideal de mujer que anhela.

Tampoco es casual la elección del narrador. En tercera persona omnisciente, focalizando en todos los personajes, aunque sobre todo en Carlos. Es un narrador decimonónico, el que todo lo sabe, el que interrumpe la narración para dirigirse directamente al lector. Gómez Bárcena continúa con su juego, con esta novela que habla, sobre todo, de literatura, de su construcción.

A la vez que la pareja va modelando a Georgina, se nos describe la Lima de 1904, sus revueltas sociales, su lucha de clases. Sin caer en un exceso de datos, si que podemos entrever cómo era la capital peruana a principios del siglo pasado.

Pero el aspecto más destacado es, sin duda, la capacidad narrativa de Gómez Bárcena, el sentido del ritmo que le impregna a cada una de sus páginas, dominando la narración desde un primer momento; algo casi insultante en una primera novela. Espero hacerme pronto con el libro de cuentos Los que duermen, publicado también por Salto de página.

jueves, 22 de enero de 2015

Sueños de trenes - Denis Johnson

No recuerdo muy bien cuando leí Hijo de Jesús (en aquella colección de Debolsillo que llevaba un 21 y que estaba compuesta por autores como Foster Wallace, Palahniuk o Letehm, entre otros. Por cierto, el año pasado Random reeditó Hijo de Jesús). Debió ser hace diez o doce años, cuando me encontraba perdido en la facultad  y no sabía qué rumbo iba a tomar mi vida, hacia dónde quería redirigirla. Aquellos años fueron los que me formaron como lector. No fui un niño muy lector (aunque si me recuerdo leyendo libros, sobre todo en verano), ni tampoco un adolescente que devorara hojas. Fue en la veintena cuando empecé a descubrir autores, obras, librerías. Iba picoteando de aquí y de allá, sin mucho criterio, un poco por impulso y otro poco por lo que recomendaban diversas revistas. Supongo que una de las recomendaciones fue Denis Johnson. Del libro, tampoco tengo un especial recuerdo. Un libro de cuentos con algún tipo de relación entre ellos y personajes extravagantes (hablo de memoria, que conste. Igual estoy metiendo la pata hasta el fondo. Podría revisar de qué iba, pero prefiero dejarlo estar). No se parecía a nada de lo que hubiera leído hasta entonces pero, ya digo, tenía pocas lecturas encima. Ahora puedo aventurarme y decir que, si la memoria no me falla, se puede emparentar un poco con Bukowski o Carver. Tengo que releer ese libro.

Toda esta introducción larga e innecesaria para situar un poco la elección de un libro u otro a la hora de abordar mis lecturas. Dejé pasar Árbol de humo, en su momento no me interesó, pero he oído maravillas de él y al final seguro que caerá. Y este mes ha salido Sueños de trenes, una nouvelle que no hay que perderse.

En ella se nos narra la vida de un don nadie. Se llama Robert Grainier pero qué más da su nombre si ni él mismo tiene muy claro si nació en Estados Unidos o Canadá; si una vez muerto en su cabaña, tardan en encontrar el cadáver más de seis meses. Y eso que, como otros cientos de miles de trabajadores, contribuyó a la modernización del continente americano. Trabajó para diferentes empresas, construyendo puentes que acortaban las distancias y hacían la vida un poco más fácil a la hora de desplazarse. O cortando árboles. O de transportista. Pasó temporadas fuera de su hogar, apenas un terruño en mitad del Oeste americano. En una de esas ausencias, ocurre. Lo imprevisto. La catástrofe. Sin embargo, Robert Grainier no se replantea su vida sino que sigue, más o menos, como hasta ahora. Trabajando. Huraño. Casi invisible.

La prosa de Denis Johnson es seca, como la tierra en la que habita su protagonista. No le hace falta mucho alarde técnico para contar toda una vida gris y monótona en medio de un país en constante evolución. Johnson sazona esa sequedad con tintes de humor absurdo; en ese sentido, es impagable la conversación entre Robert Grainier y un hombre que ha sido disparado por su perro. Además, aparecen pinceladas de carácter epifánico o simbólico, lo que convierte este pequeño texto, en cuanto a dimensión, en una obra inmensa.

viernes, 16 de enero de 2015

Los hermosos años del castigo - Fleur Jaeggy

He de reconocer que no conocía nada de esta autora suiza cuya lengua de expresión es el italiano hasta que no leí una reseña de la escritora sevillana Sara Mesa para Estado Crítico (curiosamente una reseña no demasiado positiva. Podéis echarle un vistazo aquí). La obra en cuestión, El dedo en la boca, no era la más representativa de Jaeggy; era la primera novela que publicaba y, en palabras de la propia Sara, "es una historia a medio cocer". Sin embargo recomendaba dos novelas breves con las que poder iniciarse en el universo de la escritora suiza: Los hermosos años del castigo y Proleterka. Como ambos compartimos admiración por el "raro" uruguayo Mario Levrero y, por mi parte, considero la obra de la propia Mesa como una de las voces más originales del panorama narrativo español, me hice con el libro que intentaré comentar a continuación.

He leído, a posteriori, críticas positivas y negativas de esta nouvelle. Lógico. Sin embargo no deja de ser curioso que gran parte de esas críticas, tanto las positivas como las negativas, se basaran en el mismo punto de partida: su prosa está compuesta por frases sencillas, breves, asépticas, deslavazadas en recuerdos de los años de la protagonista en un internado de Appenzell. Y aquí viene la diferencia; para los detractores, esas frases se les quedaban en nada, en vacío, en un no contar. Para los partidarios de este texto, esa aparente vacuidad está cargada de un ambiente sombrío, claustrofóbico, de una sexualidad latente que está aflorando en las muchachas internas en el cantón suizo. Y es que esta novela no tiene acción, es reflexiva, sensorial. Entiendo las dudas de los que no comulgan con este tipo de escritura. Son poco más de cien páginas, me lo leo en poco más de una hora y ya puedo poner otro palote a mi lista de libros leídos. La manía de la cantidad por la calidad. Pocas páginas, de corrido lo tengo hecho. Pero no es así, Los hermosos años del castigo es una novela densa, en tanto en cuanto que precisa de un lector predispuesto a completar lo que calla la narradora. Porque esas frases simples esconden una complejidad en su interior que no se te va a desvelar; eres tú, lector, el que tiene que participar. Ahí es donde entra la Literatura. Esa que siempre hay que escribirla con mayúscula. La que se nutre de autor y lector y no se entiende sin la aportación de uno sobre el otro y del otro sobre el uno. La Literatura es bidireccional. Lo otro son historias.