martes, 15 de julio de 2014

La muerte del padre - Karl Ove Knausgard

Karl Ove Knausgard es un escritor noruego autor de uno de los debuts más importantes en su país. Con su siguiente novela, se ganó a gran parte de la crítica. Se trata de un autor medio de culto. Se trataba; hasta que en 2009 se embarcó en un proyecto muy personal: redactar su vida. Inmediatamente se convirtió en éxito internacional, se tradujo a diferentes lenguas y se dice que uno de cada cinco noruegos ha leído al menos uno de los tomos, de los seis que componen la autobiografía titulada de manera genérica Mi lucha, de estas memorias de Knausgard.

El primer tomo se centra en el padre. Karl Ove va narrando de manera introspectiva su adolescencia, sus borracheras, sus primeros amores, sus ganas de hacer algo con su vida sin saber muy bien el qué, su pasión por la música; entrelazando con su difícil relación con el padre, severo, siempre con el miedo en el cuerpo, la mucha dependencia que necesita el cabeza de familia. Dividido el libro en dos partes, la segunda se centra en la muerte del padre. Karl Ove se ha distanciado de la figura paterna, un día recibe una llamada comunicándole que su padre ha fallecido. Se traslada junto con su hermano a la casa de la abuela paterna donde el padre llevaba viviendo una temporada. La decadencia, la apatía de la abuela, su incipiente demencia, el abandono total de la casa a su suerte, configuran casi las trescientas páginas de esta parte, trescientas páginas de desasosiego constante, de congoja, de empatía en cierto sentido: ¿quién no ha ido a casa de sus abuelos pasado un tiempo y le cuesta creer que aquella casa de bocadillos de mantequilla y leche con colacao es la misma que ahora permanece casi en penumbra con olor a cerrado? ¿Y que esas mismas personas que se tiraban al suelo contigo en la alfombra a jugar con los coches son estos que ahora permanecen sentados en un sofá pendientes de la televisión y casi ajenos a la conversación? Solo que aquí la situación es mucho más terrible, donde en tu vida "normal" lo que constatas es el paso del tiempo y la visión idílica de niño se transforma en la visión desengañada del adulto, en la vida del autor se constata la autodestrucción del padre, alcoholizado hasta morir y la pasividad de la abuela ante esta situación.

Karl Ove Knausgard sorprende en este primer volumen de su autobiografía contando con sencillez los asuntos mas escabrosos de su familia y con una sinceridad que le ha llevado a tener no pocos problemas con sus allegados. Yendo por la mitad del segundo tomo creo que puedo asegurar sin riesgo a equivocarme que la autobiografía catártica de Knausgard se convertirá en un clásico moderno en los próximos años, ya que más allá del propio morbo de asomarnos a vidas ajenas hay una voluntad de estilo por parte del autor, que consigue que te quedes pegado al libro mientras las horas pasan sin que te percates de ello.

miércoles, 25 de junio de 2014

Qué fue de Sophie Wilder - Christopher R. Beha

Tras varios años sin verse, Charlie Blakeman se reencuentra con Sophie Wilder, una antigua novia de la universidad. Se conocieron en un taller literario y enseguida Charlie se percata de que Sophie es diferente: mucho más crítica, mucho más inteligente y mucho más dotada para la escritura que cualquiera de los alumnos del taller; no obstante ambos consiguen publicar un primer libro y, mientras que la novela de Charlie pasa casi desapercibida, el libro de relatos de Sophie cosecha buenas críticas y un número estimable de lectores. Su relación se basa en largos paseos, casi como dos flâneurs, conversando sobre libros. De vez en cuando discuten y Charlie sabe que Sophie queda con otros chicos en esos intervalos. Ella no lo esconde y él lo acepta. En uno de sus últimos encontronazos, Sophie conoce a Tom, que le invita a pasar las festividades en su casa, junto con su tía Beth. Este hecho cambia la vida de Sophie. Se consolida la relación con Tom, acabarán casándose, y la católica tía Beth y su biblioteca personal hacen que Sophie se cuestione todo su pasado. Finalmente, abraza la fe católica.

Así pasan los años, contando en primera persona la vida de Charlie y en tercera la de Sophie, en un flashback constante. La vida de Sophie da un nuevo giro cuando aparece Bill Crane, padre de Tom y que ella creía muerto. Está gravemente enfermo y, ante el rechazo de su hijo, decide que ella misma se ocupará de él.

Tras el encuentro fortutio entre ambos, Charlie cree que es el momento de retomar la relación puesto que Sophie realmente es el amor de su vida. Pero Sophie desaparece de nuevo. 

Una vez más, el talento y el olfato de Luis Solano, el editor de Libros del Asteroide, y de sus colaboradores (imagino), nos pone sobre la pista de un autor novel, capaz de construír una novela con los temas recurrentes de la narrativa, dándoles un enfoque diferente y centrándose en el aspecto religioso, poco o nada trabajado en la narrativa contemporánea.

domingo, 22 de junio de 2014

El escritor en su paraíso - Ángel Esteban

El profesor universitario Ángel Esteban recoge en este ensayo la vida de treinta escritores que trabajaron en algún momento determinado como bibliotecarios. Poniendo siempre en relación al autor y a la biblioteca, el catedrático construye breves apuntes biográficos de una treintena de grandes escritores universales. 

Normalmente es el autor el que se beneficia del amplío catálogo de libros a su alcance. En no pocas ocasiones, con poco que catalogar y menos clientes a los que atender, el escritor pasa la mayoría de sus horas de funcionario sustrayendo de los anaqueles todo libro que le despierta su curiosidad o escribiendo parte de su obra. Así, el premio Nobel Vargas Llosa reconoce él mismo en el prólogo que gran parte de su obra ha sido compuesta en las diferentes bibliotecas de las ciudades donde ha vivido. Bien en el Club Nacional de Lima, donde trabajó como bibliotecario cuando estaba recién casado y necesitaba de varios empleos para subsistir, bien en la biblioteca pública de Nueva York, en la British Library de Londres, o en la Biblioteca Nacional de Madrid. Así como en sus bibliotecas particulares en su casa de Madrid, París, o en el ático en Lima. 

Otro ejemplo de amor por las bibliotecas lo tenemos en el argentino Jorge Luis Borges si bien es cierto que tras su primer día en la biblioteca Miguel Cané descubrirá que había idealizado ese trabajo. Borges se siente aislado, rodeado de compañeros semianalfabetos que no valoran estar rodeados de libros, de saber. Posteriormente fue nombrado director de La Biblioteca Nacional. Allí, cuando ya había perdido la vista, seguía recorriendo a diario las estanterías pasando las manos por los libros, como si los leyera al tacto; sabía en que balda se encontraba cada libro. Es curioso pero, al igual que Borges, los escritores José Mármol y Paul Groussac también ocuparon ese cargo y, también como el autor de El aleph, quedaron ciegos.

En ocasiones no solo el autor se aprovecha del edificio rodeado de libros, sino que es la mano del hombre la que hace que evolucione la institución. Así, por ejemplo, Perec creó un sistema de indexación llamado método Flambo en la biblioteca de un centro de investigaciones donde trabajó. Y no solo eso, sino que ese sistema fue utilizado durante años por otros laboratorios franceses. También el catalán Eugenio D´Ors puso sus ideas al servicio de las bibliotecas, impulsando el sistema de préstamos interbibliotecario y unos estudios acordes con la tarea que allí se tenía que desempeñar. Las ideas de D´Ors  son el germen de los estudios de Biblioteconomía y documentación. O Gloria Fuertes, que convirtió la biblioteca en la que trabajaba no solo en un lugar público donde prestar libros, sino en un espacio donde compartir, charlar e intercambiar opiniones. En definitiva, un lugar vivo.

Pero no siempre la relación del autor con las bibliotecas es de amor incondicional. Así, Robert Musil amante de los libros pero no de la burocracia que significaba trabajar en un sitio así, fue encadenando bajas por enfermedad para no tener que enfrentarse al papeleo diario. Caso aparte merece la labor de bibliotecario de Marcel Proust. El autor de En busca del tiempo perdido fue becario durante años de una biblioteca a la que apenas acudió unas semanas y solo para charlar con sus amigos.

Ensayo muy ameno e interesante para todo aquel que tenga curiosidad por saber cómo afrontan los grandes escritores aquellos trabajos que no están directamente relacionados con su obra.

martes, 17 de junio de 2014

Familia - Ba Jin

En lo que va de temporada literaria, es la editorial Libros del asteroide la que está publicando libros más interesantes; a mi juicio, claro. Esto no deja de ser un blog totalmente subjetivo donde no pretendo otra cosa que hablar, poco y mal casi siempre, de aquellos libros que leo y me merecen un mínimo de atención.

El último que ha caído en mis manos de la editorial que hace una de las portadas más llamativas de todo el panorama literario español, es este clásico de la literatura china, Familia, de Ba Jin, relato de cierto carácter autobiográfico ambientado en la China convulsa de 1919 y 1920.

El tratado de Versalles que ponía fin a la I Guerra Mundial perjudicó a una débil China, perteneciente al bando vencedor, en favor de Japón, mayor potencia que la del Imperio del sol naciente. Si ya de por sí las relaciones chino-japoneses no eran buenas, este reparto trajo consigo un fuerte rechazo a todo lo japonés. Miles de estudiantes se manifestaron en la plaza de Tiananmen. Los altercados se saldaron con numerosos detenidos. Además, paralelamente, se estaba produciendo en China  un cambio profundo de su propia idiosincracia. Los ciudadanos más jóvenes querían abrirse al mundo y ponían en tela de juicio tradiciones ancestrales como el casamiento de conveniencia, o que las mujeres debieran llevar el pelo largo y el espeluznante vendaje de pies al que eran sometidas desde muy pequeñas.

Este enfrentamiento entre lo clásico y la ruptura hacia el modernismo se ve reflejado en la familia Gao, sobre todo en el abuelo y patriarca, y el tercero de los hermanos Gao, Juehui. Cuatro generaciones conviven en una misma casa, cuatro generaciones de una misma familia acomodada que sigue fiel a las tradiciones o, al menos, si no está de acuerdo con la continuidad, se mantiene al margen y callado, acatando unas órdenes en las que no cree aún a costa de perjudicarle seriamente en su vida. Así, será Juehui el que encarne ese espíritu del cuatro de mayo de 1919, aunque incluso él, se verá en alguna ocasión paralizado.

Familia, a pesar de ser una gran novela de corte clásico, peca en algunos aspectos de novela de tesis, dejando a algún personaje algo desdibujado y forzando el argumento para dejar clara su postura. No obstante, es cuando Ba Jin se libera de las ideas, cuando aparece el gran narrador capaz de dar cuenta del primer tercio del siglo XX chino a través de una familia.  

viernes, 23 de mayo de 2014

Alberto Olmos - Alabanza

Intemperie, de Jesús Carrasco; Es un decir, de Jenn Diaz; Por si se va la luz, de Lara Moreno; y ahora, Alabanza, de Alberto Olmos. Todas ellas tienen en común que están escritas por autores jóvenes que, lejos de posmodernismos y novelas de ciudad, sitúan sus últimos trabajos en lo rural. Y, a excepción de la novela de Carrasco, donde la acción parece situarse en un pasado en el que el pueblo era un pilar fundamental en esta sociedad nuestra, las otras se sitúan en el presente o, en el caso de Lara Moreno y el propio Olmos en un futuro inmediato y con personajes muy propios de esta época: con profesiones liberales y enganchados a las nuevas tecnologías.

La nueva novela del escritor segoviano habla principalmente de tres temas:

1. La falacia del amor verdadero que nos intentan vender.

2. El pasado de uno y como este, de una manera u otra, se refleja en el presente aunque queramos evitarlo.

3. El fin de la literatura. Al menos tal y como se conoce hasta ahora. 

Así dicho puede sonar a grandilocuente pretender abordar estos temas tan amplios y a tarea inabarcable, pero Olmos sabe cómo tocar cada uno de los puntos sin pecar de exceso o defecto.

La novela se inicia con una frase contundente "No estoy enamorado de ti" que, si se mira bien, es la declaración de amor más impactante que uno puede decir porque una persona puede dejar de estar enamorada de otra para quererla de manera mucho más sincera y menos "química". La frase la pronuncia Sebastian y va dirigida a Claudia, una pareja que va a pasar dos meses a un pueblo apartado de todo en el que viven poco más de veinte lugareños. Él es escritor y, tras pegar el pelotazo con un bestseller infumable, quiere volver a ser el autor de culto (porque nadie le leía) que era. La idea es componer un libro de relatos donde se de cuenta de las diferentes amantes de Sebastian a lo largo de su juventud. Esta primera parte de la novela está construída a base de focalizar la acción en él y en ella de manera sucesiva. Así, mientras que el está encerrado en la casa malgastando folios y recordando viejos amores, ella pasea por el pueblo y le cuentan una historia que le marca su estancia allí hasta el punto de llegar a obsesionarla: hace treinta años una mujer enloquecida quemó una de las iglesias del pueblo.

La segunda parte se centra en Sebastian, que sale por fin de su encierro para rememorar recuerdos de infancia. Esta parte me parece la más floja.

En la tercera parte sale a relucir el Alberto Olmos más beligerante y para dar buena cuenta del mercado editorial actual. La explicación de cómo subsiste una editorial que publica solo a autores noveles me parece de lo más acertada para todo aquel que sepa cómo funciona el mundo del libro. La tesis explica que la clave es publicar a bastantes autores, por muy mediocres que sean, ya que estos nuevos productos aseguran la supervivencia un mes más y compensan las devoluciones de libros anteriores. Y en realidad es así, el mundo del libro es un ir y venir constante de títulos de la editorial a la distribuidora y de ahí a la librería. Y una vez en la tienda y pasado dos meses, hacer el camino inverso.

No he leído gran cosa de Olmos. Disfruté mucho con Trenes hacia Tokio y la apostilla que era, de alguna manera, Pose. A bordo del naufragio me pareció un gran ejercicio de estilo para un chaval que contaba con poco más de veinte años. En cuanto a Ejército enemigo me pareció floja en comparación con estas obras citadas y creo que me pueden gustar bastante las publicadas en Lengua de trapo. Alabanza, me parece la obra más ambiciosa y conseguida hasta la fecha.

viernes, 16 de mayo de 2014

14 - Jean Echenoz

Por una vez, y sin que sirva de precedentes, hablemos de números. El propio Echenoz nos da permiso puesto que el título contiene un par de dígitos. Así, 98 páginas, 15 capítulos, cinco jovenes, una muchacha, algún que otro personaje secundario, y dos semanas que se convierten en cuatro años. Y 14, por supuesto, fecha del inicio de la Gran Guerra, la I Guerra Mundial. ¿Se puede construir una novela sólida en tan pocas páginas, con tantos personajes y abarcando tanto tiempo? Se puede. Jean Echenoz, al menos, puede. Y lo hace.

Es cierto que jamás me hubiera planteado leer esta novela si no llega a ser recomendada por una amiga, benditas la recomendaciones de gente con criterio literario y estético. O con criterio, simplemente. Así, dado que estos días me encuentro pasando los calores propios del sur en una caseta con tejado de uralita y tantos focos como para asar pollos a gran escala, y a falta de algo mejor que hacer aparte de hablar con algún que otro cliente interesante y quitar el polvo con el plumero a los libros, rescaté esta nouvelle de entre los cientos de lomos que se muestran de manera impúdica a la vista del paseante. Los mismos lomos que se prostituyen en busca de clientes que compran por tradición ("siempre compro en la feria del libro") más que porque realmente vayan a leer. Los mismos lomos que se pluriemplean de caseta en caseta ya que, no nos engañemos, todos y cada uno de los receptáculos que se esparcen a lo largo y ancho de las calles de Granada, en este caso, pero también en Madrid, Barcelona o cualquier ciudad de España, tienen los mismos títulos si la caseta se corresponde con una librería. En fin, a lo que íbamos, a la guerra

Decía que Echenoz consigue con muy pocas páginas contarnos lo atroz que es la guerra. Se ha hablado mucho de la I Guerra Mundial (se ha hablado mucho de todo) y el mayor riesgo era no volver a contar lo mismo y es el propio autor francés el que en un momento dado se dirige a sus lectores para decirles que él no se va a extender en pormenores, que eso ya lo han hecho otros. Y hace bien. La Gran Guerra consistió en muchas caminatas sin destino marcado, mucha hambre, nuevas tecnologías (el avión), nuevas armas (químicas). Y barbarie. Mucha barbarie. Sin distinguir la clase social o la condición que separa a estos cinco amigos ni, por supuesto, al resto de los combatientes de la guerra.

Con una prosa limpia de cualquier efectismo, casi aséptica, y de manera objetiva Echenoz narra la desgarradora experiencia de millones de jóvenes que se alistaron para un conflicto que presumían que iba a durar quince días y que, después de cuatro años, se convirtió en el cimiento donde se sustentaría el reparto del mundo tal y como hoy lo conocemos.

viernes, 18 de abril de 2014

Todo lo que hay - James Salter

Philip Bowman, veterano de la Segunda Guerra Mundial vuelve de la contienda para licenciarse en Harvard y obtener un trabajo en una editorial en la que poco a poco irá obteniendo reconocimiento y prestigio. Su vida sentimental, sin embargo, no lleva el mismo camino y Bowman tropieza una y otra vez en sus relaciones sentimentales. 

James Salter, al igual que ocurría en su obra maestra, Años luz, retrata en pequeñas pinceladas acontecimientos en apariencia nimios, triviales, nada trascendentes y que, sin embargo, son los que marcan la vida de uno, lo que hace que elijamos un camino en lugar de otro. La VIDA, ese es el tema, así en general y en mayúsculas, del que trata Salter en la mayoría de sus libros y, desde luego, en este Todo lo que hay, primera novela después de treinta años de silencio en el formato de largo recorrido, no así en relatos ya que publicó La última noche en 2005.

Por medio de elipsis James Salter narra el día a día de un personaje normal y corriente; consigue que nos interesemos por los hechos más banales de su protagonista a lo largo de varias décadas, que suframos sus cuitas y que nos alegremos por sus victorias, nada trascendentales, pequeñas alegrías de la vida, como conseguir una cita con una mujer al compartir un taxi, o saborear la venganza. 

Si hubiera que describir la narrativa de Salter con una palabra esta sería sutileza, le bastan dos trazos lacónicos para construir a un personaje y dotarlo de verosimilitud. Para levantar a su alrededor todo un mundo lleno de matices. Tiene una capacidad excepcional para tratar los temas universales con frases casi perfectas. Posiblemente esta es la última novela de Salter (tiene ochenta y ocho años); toda su obra completa abarcaría poco más de un tomo de papel biblia y, sin embargo, tengo la sensación de que se convertirá en un clásico en pocos años, si es que no lo es ya.

viernes, 11 de abril de 2014

El quinto en discordia - Robertson Davies

Hace ya tres o cuatro años que tengo esta novela en mi poder y hasta ahora no me había puesto con ella. Me la habían recomendado hasta el hartazgo ciertas personas de cuyo criterio me fío. Al final, el otro día entró una mujer en la librería. Estuvimos hablando un rato de libros, claro, de gustos y preferencias. Al ver que éramos bastante compatibles y recomendarme, de nuevo, que leyera la Trilogía de Deptford pero, sobre todo, que leyera El quinto en discordia, y que justo acababa de terminar otro libro, me puse con la novela de Davies.

Ya en la primera página se nos aclara que el quinto en discordia es aquel personaje del teatro que sin ser protagonista ni antagonista, ni héroe ni villano, es imprescindible para que la trama avance. Dunstan Ramsey es ese quinto en discordia, el narrador que nos desgrana su vida desde su infancia en el pueblo canadiense de Deptford hasta ser un profesor jubilado de historia especializado en la vida de los santos y veterano de la I guerra Mundial, donde perdió una pierna.

A través de estas memorias Dunstan se acerca a tres figuras con las que está intimamente relacionado y sobre las que ejerce, sin proponérselo, una gran influencia en el devenir de sus respectivas vidas. Estos tres personajes son su amigo Boy Stauton, la señora Dempster, y el hijo de esta, Paul. Estos cuatro personajes quedan ya unidos desde las primeras páginas cuando una bola de nieve lanzada por Boy y dirigida hacia Dunstan golpea a la embarazada señora Dempster que da a luz de manera prematura. Así, la señora Dempster quedará algo trastornada por el golpe, el joven Paul nacerá con ciertas malformaciones y mientras que Boy jamás reconocerá que él lanzó la bola de nieve, Dunstan se sentirá culpable por haberla esquivado. Así, se siente en deuda con la familia Dempster e iniciará amistad con ellos.

En la segunda parte, Dunstan marcha a filas y es herido en combate, donde pierde la pierna izquierda. Justo antes de caer inconsciente se refugia en una iglesia destruída donde la figura de una santa le recuerda a la señora Dempster. Tras sobrevivir a la muerte decide estudiar historia y especializarse en la hagiografía, por lo que recorre Europa en busca de santos. En una de sus viajes se encuentra con Paul, ahora un ilusionista de cierto prestigio.

La novela de Davies habla, sobre todo, de nuestro papel en la vida, de si somos o no inocentes de nuestros actos y de si estos te persiguen de alguna manera a lo largo de los años. He leído en diferentes sitios que si bien es cierto que esta primera parte de la trilogía es la más conseguida y que en realidad no es necesario leer las otras dos puesto que funcionan como novelas independientes, al completar las tres nos da una visión mucho más profunda de los hechos narrados. Habrá que apuntarlos, pues, a esa lista que cada día crece más y más.

domingo, 6 de abril de 2014

La otra orilla - Julio Cortázar

Entre los propósitos de año nuevo me impuse una serie de lecturas:

1. Leer En busca del tiempo perdido. Leí el primer tomo los primeros días de enero. Me gustó, con sus peros, y hasta hoy.

2. Leer los diarios de Trapiello. Sigo enganchado en el octavo volumen (del tercero al sexto son inencontrables, así que he leído el primero, el segundo y el séptimo) desde octubre o noviembre del año pasado.

3. Leer los cuentos completos de Cortázar, por eso de que era el centenario. Pero también los de Onetti, Di Benedetto, Cheever, Chejov. A finales de marzo empecé este propósito.

Manejo una edición de quiosco, la que sacó RBA junto con el instituto Cervantes de las obras completas de autores de lengua española. En realidad es la misma edición que la de Galaxia Gutenberg, si exceptuamos que en esta edición de quiosco no está recogido la Historia de cronopios y famas.

Los cuentos completos de Cortázar se inician con La otra orilla, un conjunto de relatos escritos entre los años 1937-1945, si bien su publicación fue póstuma. Dividido en tres bloques, el primero de ellos se titula Plagios y traducciones que consta, a su vez, de cinco cuentos de diversa temática, desde el primero de ellos, El hijo del vampiro, de corte clásico de relato de terror gótico, hasta el más complejo Profunda siesta de Remi donde ya se adelanta ese recurso tan cortazariano de jugar con el tiempo en el mismo párrafo y llevarnos de una acción pasada a otra presente y volver.

Pero también recurre en estos primeros cuentos a la famosa frase final como golpe de efecto, como ocurre en el relato Llama el teléfono, Delia, construído en gran parte con diálogos y donde la frase final altera todo el cuento, si bien es cierto que en su relectura podemos vislumbrar ese final sin esperar a la última sentencia.

También hay hueco en este primer bloque para el relato grotesco, como el de Las manos que crecen donde al protagonista no dejan de crecerle las extremidades superiores después de una pelea a puñetazo limpio con su compañero de trabajo. 

Cierra la primera parte Puzzle, un cuento policiaco. 

El segundo bloque titulado Historias de Gabriel Medrano, está compuesto de cuatro relatos donde aparece el doppelgänger en Retorno de la noche y Distante espejo, y el extrañamiento de Mudanza.

Por último, Prolegómenos a la astronomía está formado por cuatro cuentos. De ellos, todos relacionados con la ciencia ficción, para mi destaca muy por encima Estación de la mano donde un hombre se enamora de una mano derecha que le visita todas las noches.

En la otra orilla nos encontramos con los primeros pasos de uno de los mejores cuentistas de la historia de la literatura. Un Cortázar joven que apenas llegaba a los treinta años pero que ya mostraba su erudición, su deuda con Poe, su querencia hacia lo extraño, lo fuera de lo común dentro del mundo cotidiano y la maestría de saber contar una historia.