martes, 19 de abril de 2011

El frente ruso - Jean-Claude Lalumière

Una vez más, Libros del asteroide nos presenta a un autor desconocido en nuestro país con una ópera prima que consigue que en los años venideros te estés preguntando cuándo sacará algo nuevo Lalumière.

El frente ruso es una novela agridulce sobre la vida de un funcionario que quiere hacer carrera en el mundo diplomático. Desafortunadamente, por culpa de un maletín demasiado grande que le ha regalado su madre, todas sus aspiraciones se van al traste.

A pesar de usar los clichés propios de la narrativa de oficinas (compañero trepa, secretaria con la que se lía, etc.) Lalumière sabe contenerse a tiempo y no persiste en ese mundo trillado sino que, a través de hábiles digresiones conocemos el pasado del protagonista: su infancia marginal en el colegio, su relación maternofilial, de dónde viene ese anhelo suyo por viajar o su limitada experiencia sexual.

A lo largo de las páginas que componen el libro el protagonista vive situaciones de lo más variopintas, desde una conversación que mantiene vía e-mail con el jefe de mantenimiento para que le retiren una paloma muerta del alféizar de la ventana, y que él mismo califica de kafkiana, hasta una desafortunada actuación de un georgiano cantando en su idioma la versión de Alexandrie, Alexandra con cuatro bailarinas vestidas con burka (pero con una abertura en las piernas para poder bailar cómodamente), pasando por el beso negro que le da el perro de la secretaria mientras intenta mantener relaciones sexuales.

A simple vista parecería un libro con un humor hilarante, ácido, al estilo de los grandes maestros ingleses. Y lo es. Pero también es una reflexión sobre la apatía, la falta de lucha, el conformismo y otros males que acompañan al Hombre actual. El épilogo es una clara muestra de esto último que estoy comentando. Además, al estar situado al final, te deja la sonrisa congelada en la boca, de medio lado, casi forzada.

En cuanto a la prosa, da la sensación de que es un lenguaje fácil, pero si nos adentramos más en su lectura descubrimos que esa aparente sencillez está muy trabajada para que no sobre ni falte nada.

En definitiva, un gran libro divertido y amargo a partes iguales que te hará pasar muy buenos momentos.

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