lunes, 2 de mayo de 2011

Padres, hijos y primates - Jon Bilbao

¿Qué ocurre cuando eres un destacado estudiante con un futuro prometedor como ingeniero y, al final, acabas trabajando en una empresa de aire acondicionado que lucha por no irse a la quiebra? Lo más seguro es que achaques tu mala suerte a alguien. No es posible que tú solo hayas provocado esa desidia que te recorre el cuerpo y que te impide avanzar. Esta es la premisa de la que se vale Jon Bilbao para abordar su último libro hasta la fecha, Padres, hijos y primates.

Joanes es el personaje descrito en el anterior párrafo. Lleva años creyendo que un antiguo profesor truncó su carrera profesional antes incluso de que empezara. Casualmente ambos se encuentran huyendo de un huracán en México. Es el momento de ajustar cuentas...

Dividida en tres partes: carretera, hotel y barracón, el huracán va llegando poco a poco. Primero el cielo permanece azul y aparenta ser un buen día; en el hotel comienzan los primeros indicios de que el ciclón se acerca para desencadenar toda su violencia en el barracón. Así, se produce un paralelismo entre la actitud de Joanes y el fenómeno atmosférico ya que es precisamente en el barracón donde se precipitan los acontecimientos.

Bilbao construye unos personajes sólidos, redondos y complejos que nos hacen dudar constantemente. Por un lado, Joanes es el protagonista y puede que al principio sintamos cierta simpatía por él (al fin y al cabo es un perdedor) pero en seguida empezamos a rechazarlo. Del otro lado, el antiguo profesor de la escuela de ingenieros nos cae mal. Es despótico, manipulador y a priori impidió que Joanes iniciara una carrera profesional ¿o puede que no?

Todo ello ambientado bajo una atmósfera inquietante, de tensa espera, sabiendo que algo inminente está a punto de ocurrir. Sabiendo que llega el huracán.

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