lunes, 29 de diciembre de 2014

Angustia - José Ángel Barrueco

Hace ya tres años de la primera novela de la trilogía de la vida de José Ángel Barrueco. Ese primer libro llevaba por título Asco, y giraba en torno a un viaje con todo programado. Hablaba del egoísta que todos llevamos dentro. Del profundo asco que sentía por estos pasajeros. Pero también de la vida. Del gozo de las pequeñas cosas.

Esta segunda parte se centra en la pérdida, la de la madre enferma de cáncer. Al igual que en Asco, la novela está narrada en primera persona, a modo de diario, casi de notas que vas apuntando en una moleskine. No son buenos tiempos para el protagonista y su familia, una serie de desafortunados acontecimientos han ido mermando la estabilidad que con grandes esfuerzos parecía que habían conseguido. La enfermedad de la madre, cáncer, es el detonante definitivo. Barrueco vive con M, su novia, en Madrid. Es difícil desplazarse de continuo a Zamora, su ciudad natal. Allí están sus hermanos y familiares cuidando de la progenitora. Viajes por Europa, invitaciones a presentaciones de libros propias y ajenas, citas con editores, son tareas que no puede descuidar uno. Pero por debajo late ese sentimiento de culpa por no poder estar del lado de la persona que te dio la vida todo el tiempo que te gustaría.

Paralelamente a la muerte, la vida: M está embarazada. La pareja se debate entre la inmensa alegría de la llegada de un nuevo ser, tu propio hijo, y la desesperanza más absoluta ante una marcha inminente por más que intentes agarrarte a una mínima esperanza, casi nula.

Barrueco va insertando a lo largo de las páginas pequeñas citas de diferentes libros con las que construye un mapa de la pérdida. C.S. Lewis, Bernhard, Cronenberg, Richard Ford, Eduardo Laporte o Juan Gracia Armendáriz, son solo algunos de los nombres que aparecen en este libro.

Sincera. Ese podría ser el adjetivo que más se aproxima a la escritura del escritor zamorano. Libre de todo efectismo, Barrueco compone un texto desgarrando su interior para honrar la memoria de su madre. La descendencia y el arte es lo que queda de uno cuando ya no está. No se me ocurre mayor homenaje que recordar a tu madre por escrito (o cualquier otra manifestación artística). Así nunca se irá del todo

Ansiedad cerrará la trilogía y versará, a priori, sobre la vida de ese bebé, de la paternidad. Ojalá no tengamos que esperar tres años más para poder disfrutarla.

domingo, 21 de diciembre de 2014

Mis mejores lecturas del 2014

Es tan aburrido el que adora la Navidad como el que la detesta; el que hace listas como el que las rechaza de lleno. Así que ahí va la mía, sin pretensiones, por orden de lectura y leídas en 2014, no publicadas en este año que acaba.

1. Por el camino de Swann, Marcel Proust, Alianza editorial.

2. Técnicas de iluminación, Eloy Tizón, Páginas de espuma.

3. ¡Melisande! ¿Qué son los sueños?, Hillel Halkin, Libros del asteroide.

4. Juego y distracción, James Salter, Salamandra.

5. La muerte del padre, Karl Ove Knausgard, Anagrama.

6. Barbarismos, Andrés Neuman, Páginas de espuma.

7. Canciones de amor a quemarropa, Nickolas Butler, Libros del asteroide.

8. El vigilante, Peter Terrin, Rayo verde.

9. El círculo, Dave Eggers, Mondadori.

10. El idioma materno, Fabio Morábito, Sexto piso.

Un clásico, un libro de cuentos (o dos, si contamos el de Neuman; o tres, si contamos el de Morábito), dos novelas distópicas, una novela de no ficción (o real-novela, o como queráis llamarla con la manía de nombrar) y tres novelas "al uso". El año que viene más.


miércoles, 17 de diciembre de 2014

Nueve - Rodrigo Hasbún



Elegido por la revista Granta en 2010 como uno de los 22 mejores autores de lengua española menores de 35 años, Rodrigo Hasbún (Bolivia, 1981) recopila en este libro nueve cuentos ya aparecido en otras publicaciones suyas, incluyendo el único libro editado en España hasta la fecha, Los días más felices (Duomo, 2011).

Nueve relatos cuyo eje central, los cuentos cuatro, cinco y seis, están conectados entre sí. Así, en Futuro, un grupo de estudiantes realiza un viaje de fin de curso. El narrador va focalizando en los distintos compañeros de clase, cada uno con sus sueños, sus ansías de comerse el mundo, pero también su miedo al futuro, ese que parece que se abre más ampliamente cuando se cierra un ciclo vital en nuestras vidas, como puede ser el caso de una graduación. En Reunión, los mismos protagonistas se dan cita años después. Como era de esperar, la vida no les ha tratado por igual. Por último, Los nombres da cuenta de un nuevo encuentro entre estos antiguos compañeros, ya amigos, y como uno de ellos comienza a salir con la amiga de la hija de otro de los amigos.. Tres cuentos tristes, que dejan un poso amargo, como el resto de las narraciones que componen el libro.

Quizás, los dos más terribles sean Syracuse, donde unos alumnos de un taller literario redactan sus diarios y donde Russo y Grace comienzan con un juego que se les va de las manos; y Tanta agua tan lejos de casa en el que un grupo de amigas organizan un viaje en el complejo hotelero de una de ellas. Este cuento tiene un marcado estilo decadente y gris, lo que no deja de resultar llamativo teniendo en cuenta que el resort se encuentra en plena playa idílica.

La soledad, la imposibilidad de relacionarse o las relaciones sociales son solo alguno de los temas que retrata Hasbún con un estilo algo lacónico aunque certero. 

Narraciones todas ellas ancladas en el pasado. Incluso la titulada Futuro no es sino la visualización de algo que va a llegar y que irremediablemente será peor de lo que imaginamos por lo tanto se volverá la vista atrás para recordar aquello que añoramos, aquello que nunca llegó a existir pero que ya habíamos idealizado.

Mondadori publicará el año que viene su novela Los afectos. Estaremos pendientes.

viernes, 12 de diciembre de 2014

Física familiar - Jon Bilbao

Por el año 2008 me encontraba trabajando en una librería, la primera vez que trabajaba en una. Siempre me había apetecido hacerlo y hoy, tres librerías después y seis años más tarde, sigo cada día rodeado de libros. El trabajo es menos idílico de lo que imaginaba en aquel año pero sigue dando alguna que otra alegría. Sobre la mesa de novedades de aquella primera librería, un libro me llamó la atención: Como una historia de terror, de un tal Jon Bilbao y editado por Salto de página. Ni idea, ni autor ni editorial me sonaban. Lo hojeé. Era un libro de relatos, género al que tengo especial cariño. Estuve tentado a comprarlo en varias ocasiones, pero trabajar en una librería es una condena para el bolsillo así que lo fui dejando. El libro desapareció de la mesa de novedades y no me volví a acordar de él.

Un par de años después aparecía en Páginas de espuma el libro que confirmaba el repóker del cuento en el mundo hispanohablante, Pequeñas resistencias 5. Jon Bilbao era uno de los antologados; Rata, su cuento. Me gustó mucho su relato inquietante ambientado en el mundo de la empresa. Fue de los mejores del libro. Aprovechando un viaje que hice a Bilbao por esas fechas para ver a una antigua novia, mientras ella estaba en clase yo me acerqué a Bidebarrieta, la biblioteca del casco viejo. Leí la mayoría de los cuentos de Bajo el influjo del cometa. Cuando volví a Madrid me hice con ese mismo libro aparte de Como una historia de terror que, curiosamente, sigo sin leer. Bilbao tiene también varias novelas publicadas, pero de eso hablaré en otra ocasión. Hoy toca cuento.

Toda esta larga digresión para hablar de la tercera colección de relatos del autor asturiano. En realidad, el libro está compuesto por 3 relatos, publicado originalmente por la editorial Nobel y por el que obtuvo el premio Asturias joven de Narrativa. Un libro inencontrable a día de hoy (y revisado para la nueva edición). La segunda parte se compone de cuatro relatos publicados en diferentes antologías de las que ha sido partícipe. Por último, la tercera parte consta de tres relatos inéditos. A todos ellos, sin embargo, les une el nexo de la familia en sus diferentes variantes: parejas, hermanas, amistades, padres e hijos.

Como en toda colección de relatos hay unos por encima de otros, sin embargo, el conjunto no desmerece lo más mínimo. La escritura de Jon Bilbao es un cruce entre Julio Cortázar y Raymond Carver. Toda comparación es odiosa y es fácil hablar de estos dos monstruos del relato, cada uno en su estilo, a la hora de hablar de un cuentista, pero es más complicado que en la escritura de un autor se aúnen estos dos estilos tan diferentes y salga airoso. Más que nada porque el estilo que da como resultado es el suyo propio, el estilo Jon Bilbao. Esto es, a vuelapluma, una realidad cotidiana, casi cayendo en la rutina donde solo asoman pequeñas grietas por donde vislumbras que algo va a suceder, que algo no va bien, en esa calma va a pasar algo inesperado. Ese algo que puede ser un elemento digamos fantástico dentro de la realidad. El becerro de Lego sería un buen ejemplo de lo que trato de explicar.

Historias todas ellas oscuras, inquietantes, Bilbao domina el tempo narrativo, insinúa sin mostrarnos, crea atmósferas decadentes y nos deja tambaleándonos tras la lectura, con el final abierto, elucubrando una posible salida, si es que la hay.

jueves, 27 de noviembre de 2014

La librería quemada - Sergio Galarza

En Paseador de perros un inmigrante peruano, viendo que sus planes de prosperar en la Madre Tierra no daban sus frutos ya que no tenía siquiera permiso de residencia, se ganaba la vida paseando a perros por los distintos barrios de Madrid mientras la rabia le consumía; en JFK un scort de lujo conducía bajo las estrellas de la capital al encuentro de clientes anónimo; ahora, en La librería quemada, es todo un grupo el que sobrevive a la gran ciudad.

Un grupúsculo de libreros se van adaptando a los cambios que sufre el sector. Trabajan en "La gran librería", que no es otra que la "Casa del libro" de Gran Vía, lugar donde el propio Sergio Galarza trabaja. Y es que ciertos aspectos solo los puede describir de esa manera alguien que haya trabajado en una librería. Tal es el caso de clientes que no entienden que un libro esté agotado o descatalogado y te lo hagan buscar entre los estantes, que te miren con un deje de reproche porque creen que no le quieres vender el libro; la carga y descarga de cubetas llenas de libros donde cualquier trabajo intelectual que pensabas que ibas a llevar a cabo en la librería cuando firmaste el contrato es pura fantasía; o la creación de terciarias casi hasta el infinito llegando al punto de que la cantidad de terciarias se corresponde con el número de volúmenes de una materia. Un ciudadano, un voto. Un libro, una terciaria.

La crisis del sector, esa que lleva vigente desde que a los sumerios les diera por cocer tablillas de arcilla, ha trasformado profundamente no solo la imagen sino también la esencia de la librería. Donde antes había cientos de referencias bibliográficas, ahora ocupa su lugar pantallas líquidas, papelería de baja calidad o merchandising emparentado de manera remota con el mundo del libro, como puede ser una bolsa con la foto de Virginia Woolf. Las cálidos mesas de madera que decoraban las diferentes plantas del local han dado lugar a muebles blancos de diseño industrial, más prácticos y con menos personalidad. Y en el salón de actos, cuando antaño se llenaba para la presentación de un autor de renombre se ha convertido en un sitio de reunión para que charlen  familiares y amigos con el escritor autoeditado. Por si fuera poco, los viernes es el día que se dedica a los despidos del personal. Solo se despide a empleados, los altos directivos siguen en sus puestos cobrando lo mismo sino más y contratando a dedo (a pesar de que no hay dinero para contratar, solo para despedir) a amigos o antiguos compañeros de estudios que llevan tal o cual empresa para que hagan una autoría con su informe correspondiente explicando los pasos a seguir para que la empresa se mantenga a flote. Como el lector habrá comprobado ya a estas alturas, "La gran librería" es un microcosmos representativo de la sociedaden la que vivimos. La misma crisis pagada por los de abajo mientras que los de arriba son igual de corruptos.

En medio de esta inestabilidad se encuentran los trabajadores de "La gran librería". Galarza se centra sobre todo en los dependientes de la tercera planta, la más conflictiva donde, entre otras secciones, se ubica la que mayor crecimiento ha experimentado en los últimos años, la de autoayuda (otro guiño del autor a los tiempos que corren).

La plantilla es de lo más variopinta, desde un ex seminarista facha hasta el aspirante a escrritor que lleva años corrigiendo su novela sobre Vallejo mientras se masturba con furia, pasando por la empleada que estaba de paso hasta sacarse las oposiciones y ya va para veinte años en la empresa, el que liga con sudamericanas por chat, o la depresiva a la que engañó su novio. Todos ellos personajes solitarios en medio del maremágnum de una gran empresa ubicada en pleno centro de Madrid. No estarían más solos si se echaran al monte.

Con esta ácida y crítica novela coral, Sergio Galarza cierra su trilogía sobre Madrid.

martes, 25 de noviembre de 2014

El idioma materno - Fabio Morábito

Hay libros que hay que celebrar cuando se editan. Por ser diferentes, por mantenerse al margen de mercados y modas, por tener una alta calidad literaria, por aportar algo más que unas cientos de páginas escritas. El idioma materno, de Fabio Morábito es uno de estos libros.

Son ochenta y cuatro textos cuya extensión no supera la página a doble cara los que componen este libro inclasificable del escritor de nacionalidad egipcia pero de pasado italiano y cuya lengua de comunicación es el español. De ahí el título, de ahí los diferentes textos dedicados a la traducción, al lenguaje, al modo de expresarnos. Ochenta y cuatro textos que nacieron en el diario argentino Clarín, cuando le propusieron escribir una columna de temática libre de no más de dos mil caracteres. Desde un primer momento, Morábito tenía claro de lo que quería hablar: del libro y de todo lo que conlleva, desde la escritura a la vocación literaria, pasando por la palabra escrita frente a la oralidad, sobre la poesía y la relación que uno tiene con los textos.

Morábito articula estos pequeños ensayos en hechos concretos de su vida; así, descubrió que quería ser escritor cuando se enamoró de un niño a los siete años y lo traicionó, porque un escritor es el que traiciona de algún modo a los que le rodean, porque se aleja un poco de eso que se llama vida para poder reflexionar sobre ella. Que se levanta temprano, muy temprano, a las cinco y media de la mañana, para velar y a la vez robar los sueños ajenos. También habla sobre libros leídos, sobre sus influencias o libros que leerá, como Anna Karenina que se leyó en tres semanas en constante visitas a su dentista pero que, en realidad, solo era un ensayo para poder leerlo en el futuro.

Al primar la brevedad, Fabio Morábito tiene que ser muy conciso, pero sin dejar de ser preciso, recurre a la analogía, a metáforas, a silencios significativos, dotando a estos textos de algo muy parecido a la prosa poética. Un libro para tener en la mesilla de noche, para cogerlo en cualquier momento del día y leer uno de los capítulos. Para releerlos una y mil veces, para disfrutar de la Literatura de verdad.


lunes, 17 de noviembre de 2014

El Círculo - Dave Eggers

"Te dedicas a comentar cosas y eso sustituye el hacerlas".

Esta frase hecha por Mercer, el exnovio de la protagonista, Mae, resume a las claras el concepto de Red Social. Nos pasamos parte de nuestros días pegados a la pantalla del ordenador, de la tablet, del móvil o cualquier otro dispositivo electrónico. Allí comentamos lo que nos está pareciendo la película que estamos viendo. Nos está pareciendo muy buena. Tanto, que queremos compartirlo con el resto de los mortales aun a riesgo de perdernos parte de esa maravilla del séptimo arte. Si vamos a un restaurante, sacamos la foto de la gran hamburguesa que nos acaban de servir 100% puro vacuno. Localizamos el chiringuito con el gps y lo subimos a la nube para que quien quiera pueda venir a probar este manjar. En la foto la hamburguesa está intacta así que ni siquiera sabemos cómo sabe. Pero eso es lo de menos. Lo importante es la inmediatez y en que todo el mundo sepas lo que haces. Que vean que tienes una vida social activa.

La última novela del escritor norteamericano Dave Eggers trata precisamente de los peligros que conlleva la utilización desmesurada de las redes sociales. En un futuro indefinido, aunque en cualquier caso no muy lejano, la gran red, El Círculo, va tejiendo su telaraña acaparando a su paso millones de usuarios potenciales y empresas privadas. Mae Holland entra a trabajar en la empresa recomendada por su amiga desde el instituto Annie, una de las cuarenta personas más influyente de El Círculo. El campus donde trabaja, que se encuentra en la ciudad ficticia de Sant Vincenzo pero que perfectamente podría ser Silicon Valley, dispone de todo lo necesario para que sus más de diez mil trabajadores puedan sentirse como en casa: de hecho, disponen hasta de habitaciones por si se les hace tarde y no quieren regresar. Cafeterías, restaurantes, bibliotecas, piscinas, pistas de todo tipo de deportes, etc. hacen de este complejo una gran ciudad donde pasar el resto de tus días sin necesidad de coger el coche. Si a esto le sumamos las fiestas, conciertos o monólogos que se celebran de manera periódica, ¿Quién no adoraría El Círculo?

Mae entra de manera titubeante, recibe un par de reprimendas por no hacer más uso de las redes sociales y estar tan abajo en su nivel de popularidad. Le gusta ir en kayak pero, sin embargo nunca hace fotos ni postea sobre el sitio en el que navega. Y no ha aparecido a algunas de las charlas que se han dado especialmente para novatos. Como solución, le van colocando pequeñas pantallas en su mesa de trabajo. La principal para responder a los clientes; una segunda para correo interno; la tercera para InnerCircle, la red social de la empresa. Y así hasta nueve pantalla. Por si fuera poco, tiene un dispositivo para ir respondiendo a un cuestionario infinito mientras resuelve dudas de sus clientes. Así, poco a poco, a Mae le va absorbiendo cada vez El Cículo hasta que decide hacerse transparente; esto es, colgarse una cámara del cuello y retransmitir su día a día en tiempo real.

Paralelamente a este supeditación de Mae a la empresa, los padres y el exnovio se van mostrando cada vez más reacios a quedar con ella, a verla, ya que no solo los ve ella, si no que millones de ciudadanos pueden ver la cena de Mae con sus padres. En este sentido, los discursos de Mercer previniéndola sobre las posibles consecuencias de no tener ni un mínimo de intimidad son muy lúcidas y de lo más sensatas.

Esta novela, que bien podría ser una especie de 1984 2.0 por las similitudes distópicas con la novela de Orwell, tiene su punto fuerte en el realismo con el que está escrito. Así, mientras que el libro de Orwell planteaba una tesis desde la ficción, la novela de Eggers nos aterroriza por lo muy plausible de la situación, por la manera tan natural con la que podríamos llegar a ese punto, casi sin darnos cuenta y de manera tan "democrática".

jueves, 6 de noviembre de 2014

Los últimos - Juan Carlos Márquez

BIENVENIDOS AL APOCALIPSIS

El primer día fue el fogonazo donde los mamíferos ardieron como teas. El segundo, murieron las aves y los peces. Al tercer día, no salió el sol ni le sucedió la luna. El cuarto, los árboles y las plantas se secaron. El quinto día, el cielo y el mar dejaron de existir. Al sexto día, anocheció. El séptimo, por supuesto, el creador descansó.

Con esta creación inversa comienza la última novela del bilbaíno Juan Carlos Márquez, que edita Salto de página. El Apocalipsis parece que ha llegado y el mundo tal y como lo conocemos va a dejar de existir. A modo de diario, Adam Crowley nos relata el día a día de los supervivientes en el nuevo mundo, cómo los militares construyen una ciudad subterránea a la par que lanzan bombas de oxígeno al aire para poder respirar sin máscaras al menos un par de horas al día, o cómo Disney World se convierte en hospital de campaña primero y en campamento base, después. Pero algo sucede cuando descubren alarmados pirámides de huesos apilados a modo de esculturas en los márgenes de la carretera. No todos los habitantes que han sobrevivido a la devastación de la Tierra conservan su forma humana; algunos han mutado convirtiéndose en seres rápidos, ágiles y ultramusculados que practican el canibalismo. La única solución parece pasar por trasladarse a Marte, dando comienzo el Diario de Marte, donde lo que primará será la necesidad de crear un nuevo mundo habitable, un nuevo Génesis. Allí, a Marte, se irán la mujer de Adam con su hijo, el propio Adam, un vecino que se quedó huérfano, un militar experto en biología, y una enfermera con pocas ganas de vivir.

Después de la excelente colección de relatos que bebía de la narrativa americana (Norteamérica profunda) y del no menos interesante Tangram donde un conjunto de relatos se convertía en novela y coqueteaba con el género negro, Juan Carlos Márquez se adentra en esta ocasión en el territorio de la ciencia ficción pero marcando siempre su propio estilo que se va reconociendo a través de sus diferentes obras: un sutil humor negro en ocasiones más hilarante como sucedía en Oficios o Llenad la tierra o de manera más comedida como en esta ocasión, y los guiños a la cultura popular. También está presente en esta obra las relaciones humanas, muy especialmente en la segunda parte de la novela, donde tiene que comenzar una nueva vida para salvar a la raza humana, pero también en la primera parte, en ese Diario de la Tierra, donde en medio del caos se puede ver a un padre jugar con su hijo y el amigo de este a pasarse el balón de rugby o donde un par de niños hacen carreras con una silla de ruedas. O aquella otra estampa familiar donde los adultos y los niños patinan por carreteras desiertas persiguiendo una masa homogénea de gusanos blancos.


Reconozco que nunca he sido un gran aficionado a la ciencia ficción y que conozco poco los códigos en los que se mueve, sin embargo el autor sí que conoce estos códigos que trasgrede y reelabora en esta novela distópica. Poco importa, además, que el lector sea o no seguidor del género. Una vez que tenga el libro entre las manos, se olvidará de las etiquetas que nos autoimponemos y disfrutará de este particular Apocalipsis

RESEÑA APARECIDA EN LA REVISTA QUIMERA ENERO 2015 NÚMERO 374

lunes, 27 de octubre de 2014

El vigilante - Peter Terrin

Michel y Harry, dos vigilantes de un bloque de apartamentos de lujo mantienen todo bajo control haciendo rondas por los sótanos del inmueble. Cada quince días reciben la visita de un repartidor que les trae provisiones para las siguientes dos semanas; además, otro vigilante vendrá a relevarlos en breve. Un día, sin previo aviso, comienzan a irse todos los propietarios. Posteriormente le siguen los criados y cocineros. Todos se van. Harry ha contado treinta y nuevo propietarios que se han ido de un día para otro. Por lo tanto, falta uno que se mantiene en el edificio. Además, el repartidor ha dejado de venir y el sustituto tampoco llega. Comienza así las elucubraciones de estos dos vigilantes, sobre todo de Harry. Dos teorías son las que mantiene: o bien esto es una prueba de sus superiores para ver si están capacitados de dar el salto al cuerpo de élite, lo que les garantiza casi  una jubilación anticipada, vigilar en una gran mansión, por los jardines llenos de luz y salir por fin del zulo en el que trabajan; o bien algo ha sucedido ahí fuera, una catástrofe, una epidemia o o una guerra bacteriológica. Sea lo que fuere, lo mejor es mantenerse firmes en sus puestos de trabajo, llevando a cabo las rondas con más celo si cabe e implantado algunas nuevas reglas que llevar a cabo.

Narrada desde el punto de vista de Michel nunca sabremos, al igual que le ocurre a los dos protagonistas, que es lo que pasa realmente ahí fuera. Vivimos en la era de la información, con un solo click tenemos a nuestra disposición más información de la que podemos asimilar y es por ello que cada vez sabemos menos, leemos información sesgada y no comprendemos la mitad de las cosas. Peter Terrin compone una gran metáfora de la vida actual aislando a estos dos vigilantes en el edificio de alto standing.

Novela oscura y claustrofóbica muy bien dosificada en pequeños capítulos que se van haciendo cada vez más densos e impenetrables. No olvidemos que se nos narra en primera persona, por lo que Michel cada vez está más confuso. Comienza siendo descriptivo pero a medida que avanza la trama se vuelve más introspectivo, se plantea más preguntas y se adentra en el mundo de la psique para intentar comprender la situación. A este respecto, la última parte te mantiene pegado al sillón, divagando por los meandros de la mente de Michel sin saber en qué momentos le está jugando malas pasadas su conciencia. El final, escalofriante. La novela, un acierto de Rayo Verde.

miércoles, 22 de octubre de 2014

En el café de la juventud perdida - Patrick Modiano

He de confesar que no tenía pensado leer al último premio Nobel de manera inmediata. Quizás echarle un ojo por encima y decidir si seguía con su lectura o no. En cualquier caso, este si que era el título que quería hojear. Uno de mis compañeros de trabajo lo leyó y me dijo que le apetecía que lo leyera así que me lo pasó el fin de semana y me lo leí del tirón. Porque sus apenas 140 páginas dan para leerlo de esa manera. 

Estamos en los años sesenta parisinos y un grupo de jóvenes sin mucho futuro se reúnen en el café Le Condé, en la bohemia rive gauche, a pasar las horas. Un día, entre los parroquianos habituales aparece una joven muchacha de apenas veinte años a la que bautizan con el nombre de Louki. La tal Louki es un personaje misterioso del que poco sabemos. Modiano nos va dando pequeñas pinceladas de la chica a través de los cuatro narradores que aparecen en la novela: un joven asiduo al café que es un nño de papá en comparación con el resto de clientes; un detective cuarentón que investiga a Louki; la propia Louki; Una pareja que tuvo Louki.

Lo interesante de la novela, aparte del tono melancólico y pausado que desprende sus páginas, una morosidad de aquel que siente la nostalgia de unos años que no volverán, esa juventud perdida que aparece ya en el mismo título, es la descripción que hace Modiano de los personajes. Los coge en un momento dado de la trama, nos cuenta muy someramente de ellos algún detalle, y los deja marchar. Ese "pasar de puntillas" por ellos permite al lector participar en el libro, de manera muy especial pasa con Louki. Al hablar cuatro personajes de ella, cada uno bajo un punto de vista, cada uno un poco enamorado a su manera, el lector completará la misteriosa biografía de la muchacha. También el ambiente me parece un dato a tener en cuenta en el libro, el París mítico de los sesenta, poco antes de la revolución de Mayo del 68. El lector pasa por las páginas como un flâneur callejeando por una ciudad que ya no existe, observando a sus gentes, viendo escaparates y fachadas.

Me apetece seguir con el autor, aunque mucho me temo que sus obsesiones literarias de reconstrucción de la memoria y la ciudad de París no harán más que repetir la misma fórmula en otras novelas. No obstante, me apunto estos libros que el escritor peruano Ricardo Sumalavia recomienda del reciente Nobel francés.


lunes, 13 de octubre de 2014

Canciones de amor a quemarropa - Nickolas Butler

Cuatro amigos se reencuentran en su pueblo natal tras varios años sin verse. Acuden a la boda de Kip, el agente de bolsa que se había trasladado a Chicago a triunfar en los negocios. Ahora regresa no solo para su boda, sino para instalarse de nuevo en el pueblo. Ha comprado una vieja fábrica abandonada para rehabilitarla y dar con ello vida al pueblo. Henry, por su parte, nunca salió de allí, se casó con Beth, su primera novia, y vive junto con sus dos hijos de granjero. Ronny no ha vuelto a ser el mismo desde que le dio aquel colapso fruto de tanto alcohol en su sangre. Lee es el gran triunfador, se ha convertido en un cantante de fama mundial, se rodea de grandes estrellas, incluso estuvo unos meses casado con una; sin embargo, es el que más solo se siente, el más vacío, el que más echa de menos el pueblo.

Nickolas Butler va dando voz a cada uno de los personajes; cada capítulo es narrado bajo el punto de vista de uno de los protagonistas, los cuatro amigos y Beth. Al tratarse de una novela polifónica, el propio lector puede ir reconstruyendo la historia de sus vidas.La narración es lineal y va avanzando con las diferentes voces, aunque está muy presente el pasado de cada uno de ellos, cuando eran poco más que un grupo de veinteañeros soñadores que acudían a la fábrica a beber cerveza en el tejado hasta que amanecía. Ahora han pasado los años, ya no vale con reunirse en torno a unas latas y dejar que los problemas se disipen a medida que se van vaciando litros. Es el momento de afrontar la realidad, volver al pasado e intentar poner remedio a lo que te ha atormentado todos estos años. La amistad no parece ya tan duradera y las fisuras son cada vez mayores.

Tiene la virtud este libro de atraparte desde las primeras páginas, por ese estilo sencillo y desenfadado, tocando temas tan universales como el amor, la amistad y el apego a la tierra. Muy buena primera novela que no creo que tarde en rodarse su adaptación al cine. Da pie para ello. De hecho, en ocasiones, parece el esbozo de una película indie. El tiempo lo dirá.


miércoles, 1 de octubre de 2014

En lugar seguro - Wallace Stegner

Continúa mi labor de lectura de parte del catálogo de libros del asteroide. En esta ocasión otra de las joyas que la editorial catalana editó hace ya seis años: En lugar seguro.

Larry y Sid son dos jóvenes profesores de universidad con vocaciones parecidas; ambos quieren dedicar su vida a la literatura pero, mientras que Larry sí que lo consigue, la vena poética de Sid es cortada de raíz por su esposa Charity, mucho más práctica que le insta a que publique trabajos académicos para poder ganarse la vida cómodamente. A Charity le gusta tenerlo todo bajo control y, Larry acepta y convive con esta circunstancia. Esta es la única nota discordante que se da en toda la novela. Aquí no hay adulterio entre amigos, traiciones ni fracasos superados a base de alcohol. Lo que se cuenta es una historia íntima de cuatro amigos que comparten sus vidas a lo largo de treinta años. El encargado de poner por escrito estas vidas es el escritor de los cuatro, Larry, que rememora su vida desde la casa de veraneo de sus amigos. Han ido a despedirse de Charity, que padece un cáncer terminal.

Novela que trascurre sin sobresaltos, es una vida apacible la que viven sus cuatro protagonistas, que para muchos puede parecer que no ocurre nada, cuando en realidad está llena de matices. Me recuerda en algunos pasajes a James Salter solo que Stegner es más naturalista mientras que Salter es más cosmopolita. Canto al amor y a la amistad, que no es si no otra forma de amar.


lunes, 22 de septiembre de 2014

Vinieron como golondrinas - William Maxwell

Conocido principalmente por ser el editor de la revista The New Yorker y dar a conocer los primeros textos de Salinger, Updike o Cheever, William Maxwell fue también un excelente narrador aunque su faceta de escritor quedó ensombrecida durante muchos años por la de editor. Libros del asteroide ha recuperado parte del legado de uno de los mejores narradores del siglo XX norteamericano.

En esta breve novela, poco más de doscientas páginas, William Maxwellse enfrenta a la muerte de la madre (Maxwell perdió a su madre siendo él un crío). Corre el año 1918, la I Guerra Mundial ha llegado a su fin y la gripe española asola Estados Unidos. Los cuatro miembros de la familia Morison la sufren, sin embargo en el caso de la mujer de la familia su padecimiento es mortal. La historia está narrada con la voz de los tres hombres: el pequeño Bunny, cuya vida gira en torno a la figura de su madre; Robert, que se debate entre el amor materno y la envidia para con su hermano y la pequeña independencia que solicita su cuerpo y mente ya adolescente; y James, el marido sin cuya mujer, Elizabeth, su vida no tendría el menor sentido. Elizabeth es el eje en el que gira y se sustenta la familia Morison y ante la muerte de esta el suelo se abre bajo sus pies.

Hasta aquí la sinopsis del libro. Lo de menos. Porque lo interesante es cómo Maxwell construye el día a día de la familia, con silencios, pequeños gestos, diálogos parcos, que van sumando un todo cotidiano sin tener por qué aburrirnos para mostrarnos la monotonía de los días.

Novela delicada, intimista, sin caer en falsos sentimentalismos. Sencilla y sutil. Honrada y maravillosa. Sin dar una voz más alta que otra, sin alharacas ni fuegos de artificios, sin páginas de relleno, Maxwell construye la vida familiar típica de la clase media americana de principios del siglo pasado.

lunes, 15 de septiembre de 2014

La paz de los vencidos - Jorge Eduardo Benavides

El escritor peruano Jorge Eduardo Benavides es uno de las plumas más prolíficas del panorama hispanohablante actual. Desde el 2009 viene publicando un libro por año. Ganador además de diversos e importantes premios literarios como el NH de relatos, el Tigre Juan o el Torrente Ballester. La paz de los vencidos obtuvo, sin ir más lejos, el premio Juan Rulfo de novela corta en 2009.

El protagonista de este libro lleva su propio diario, el libro en sí, desde el mismo momento en que aterriza en Tenerife y encuentra un trabajo como vigilante de un salón de juegos. Trabajo, por descontado, mal remunerado donde el jefe, una especie de esclavista moderno, no le deja leer. Por eso siempre se lleva un libro a su garita, desde donde se deja llevar por la lectura.

Gracias a las entradas que el protagonista hace en el diario descubrimos que le está costando más de lo esperado superar su ruptura con Carolina, que quiere convalidar sus estudios en España, o que aspira a ser algún día escritor. A través de los ojos de este joven peruano, pues de allí es el personaje, asistimos a la inmovilidad del día a día, a ese dejarse llevar por las circunstancias mientras esperamos que cambie nuestra suerte. A ese dejar la vida pasar a los lados de uno, que decía Onetti en El pozo. Finalmente ese golpe del destino le llega, pero no precisamente como él esperaba.

Uno de los aspectos más interesantes de la novela es la aparición de una serie de personajes secundarios muy bien perfilados por Benavides, todos ellos vencidos a su manera, como la mujer adicta a las tragaperras; su hija que va detrás de ella para que no se gaste el sueldo; el escritor local enaltecido y vituperado a partes iguales o la pareja compuesta por el músico uruguayo Enzo y Elena. Mención aparte me merece el profesor jubilado de ciencias que imparte clases particulares en la mesa de un bar y malvive en una pensión oscura y húmeda.

En este breve novela, Jorge Eduardo Benavides nos relata de manera profunda las soledades del hombre.

lunes, 8 de septiembre de 2014

Un matrimonio feliz - Rafael Yglesias

Este es uno de esos libros que uno compra, lo deja en la estantería durante años (en mi caso, creo que tres lleva el pobre cogiendo polvo; casi desde que salío publicado) y un buen día lo coge para leer. Porque sí, porque siempre le han hablado bien de él y porque, de repente, le ha dado por leer parte del catálogo de Libros del asteroide

A finales de los años setenta, el precoz escritor de origen latino Enrique Sabas conoce a la que será el amor de su vida, la joven y atractiva de origen judío Margaret Cohen, diseñadora y amante de la pintura. Narrada desde el punto de vista de él, la historia comienza treinta años después, cuando Margaret, enferma de cáncer, decide poner punto y final a su vida, rechazando los cuidados paliativos. Se traslada del hospital a casa y realiza un planning para despedirse de sus allegados: no más de quince minutos con cada uno de ellos a no ser que sean familiares directos.

Paralelamente, en capítulos alternos Enrique y Margaret se conocen por medio de un amigo en común y quedan unas cuantas veces. Primero con más gente; luego, a solas. Él, a pesar de su juventud, ha convivido durante tres años con su antigua novia. Sin embargo, la última relación que tuvo no salió tan bien como se esperaba y no logró acostarse con la muchacha. Este tema le crea una angustía que se ve incrementada con la seguridad que desprende Margaret. Es mayor que él, es guapa y sabe lo que quiere en cada momento.

Así, se nos narra una vida en pareja, con sus altibajos, con sus momentos de amor y de odio, con sus enfados y sus reconciliaciones. Ahora, a las puertas de la muerte de Margaret, Enrique siente que todo su universo se tambalea. Ella es el eje y la base en la que se sustenta la familia y cuando ella ya no esté, ¿qué será de él y de sus dos hijos?

Novela de marcado carácter autobiográfico cuyo máximo acierto es el lenguaje profundo y emotivo que maneja. La historia es dura, sin duda, pero Rafael Yglesias no cae en el dramatismo ante la inminente muerte de la esposa ni, por contra, en el edulcoramiento en la fase en que los dos , apenas unos muchachos, se enamoran. Libro que habla de la vida, no solo del matrimonio, en el que cualquiera se puede ver reflejado.



lunes, 1 de septiembre de 2014

Barbarismos - Andrés Neuman

EL ALQUIMISTA DE LAS PALABRAS

Al igual que el Diccionario del diablo, de Ambrose Bierce, o el Diccionario de lugares comunes, del francés Gustave Flaubert, en las páginas culturales del ABC Andrés Neuman glosó hace unos tres años una serie de palabras creando un nuevo diccionario heterodoxo que él mismo bautizó como Barbarismos. Ahora, Páginas de espuma rescata aquellas definiciones revisadas y ampliadas por el propio autor para la ocasión.

Las entradas están ordenadas por un riguroso orden alfabético. Y esta es la única semejanza que encontrará el lector con un diccionario al uso. Así, mientras en este las definiciones son rigidas y herméticas, las diferentes acepciones del nuevo diccionario de Andrés Neuman son de todo menos inflexibles. Metáforas, juegos de palabras, ironía, oxímoron, son solo algunas de las figuras literarias que utiliza el autor hispanoargentino para configurar su enciclopedia particular.

El libro se puede estructurar de manera interna en, al menos, tres bloques claramente diferenciados:

1. Aquellas entradas que hablan de la actualidad política y social en la que nos encontramos inmersos. Así, define aborto como “decisión que una mujer toma sobre su cuerpo, como si fuera suyo”; la política es la “campaña electoral ocasionalmente interrumpida por la acción del gobierno; o el empleo es la “interrupción accidental del desempleo”.

2. Las definiciones que versan sobre el mundo de las artes, especialmente con la escritura (escritor: individuo que fracasa en el intento de ser exclusivamente lector) y la música (jazz: asimetría rigurosa).

3. Las entradas que hablan del amor y otros menesteres. Pareja: dúo impar. Beso: palabra articulada simultáneamente entre dos hablantes.

Neuman, capacitado con un don especial para el aforismo y la paradoja, sorprende con este nuevo libro lleno de afiladas y certeras definiciones en las que homenajea el volumen del que precisamente se distancia, el diccionario. Como un alumno aventajado que consigue replantear la tesis de su maestro, el escritor redefine más de mil voces dotándolas de una verosimilitud perfectamente plausible. No creo que sea casual el hecho de que José María Merino, escritor y miembro de la RAE, sea el autor del prólogo. Ni que la portada, con ese dardo (como el de la palabra, de Lázaro Carrter) sumergido solo deje asomar una pequeña parte, como el iceberg de Hemingway, porque la realidad es mucho más poliédrica, porque las palabras no son simples números y sus diferentes combinaciones dan diferentes resultados. Es más, una sola combinación, dan distintos resultados. Así, una misma palabra bajo una distinta mirada, da como resultado una nueva definición.

Solo una persona que conoce a fondo el significado de las palabras y domina el lenguaje es capaz de llevar a cabo este diccionario, muchas de cuyas entradas me parecen más acertadas que las de un diccionario clásico; al menos, mucho más sugerentes y evocadoras, dotando a la realidad más abycta de un nuevo prisma bajo el que mirar nuestro día a día. Algunas de las definiciones propuestas en este libro me las quedo para mí, olvidándome de la definición estricta.

Siempre preocupado por la sintaxis, autor de todo tipo de libros, desde el aforismo a novelas de carácter decimonónico, pasando por libros de relatos y de poesía, se podría decir que esta nueva obra de Neuman es, de alguna manera, la summa literaria del autor, si no fuera porque aún no ha llegado a los cuarenta años y le queda, esperemos que por el bien de la literatura, muchas obras que ofrecer a sus cada vez más numerosos lectores. Nos regocija saber que ha fracasado en su intento de ser exclusivamente lector.

Reseña aparecida en el número 370 de la revista Quimera


martes, 15 de julio de 2014

La muerte del padre - Karl Ove Knausgard

Karl Ove Knausgard es un escritor noruego autor de uno de los debuts más importantes en su país. Con su siguiente novela, se ganó a gran parte de la crítica. Se trata de un autor medio de culto. Se trataba; hasta que en 2009 se embarcó en un proyecto muy personal: redactar su vida. Inmediatamente se convirtió en éxito internacional, se tradujo a diferentes lenguas y se dice que uno de cada cinco noruegos ha leído al menos uno de los tomos, de los seis que componen la autobiografía titulada de manera genérica Mi lucha, de estas memorias de Knausgard.

El primer tomo se centra en el padre. Karl Ove va narrando de manera introspectiva su adolescencia, sus borracheras, sus primeros amores, sus ganas de hacer algo con su vida sin saber muy bien el qué, su pasión por la música; entrelazando con su difícil relación con el padre, severo, siempre con el miedo en el cuerpo, la mucha dependencia que necesita el cabeza de familia. Dividido el libro en dos partes, la segunda se centra en la muerte del padre. Karl Ove se ha distanciado de la figura paterna, un día recibe una llamada comunicándole que su padre ha fallecido. Se traslada junto con su hermano a la casa de la abuela paterna donde el padre llevaba viviendo una temporada. La decadencia, la apatía de la abuela, su incipiente demencia, el abandono total de la casa a su suerte, configuran casi las trescientas páginas de esta parte, trescientas páginas de desasosiego constante, de congoja, de empatía en cierto sentido: ¿quién no ha ido a casa de sus abuelos pasado un tiempo y le cuesta creer que aquella casa de bocadillos de mantequilla y leche con colacao es la misma que ahora permanece casi en penumbra con olor a cerrado? ¿Y que esas mismas personas que se tiraban al suelo contigo en la alfombra a jugar con los coches son estos que ahora permanecen sentados en un sofá pendientes de la televisión y casi ajenos a la conversación? Solo que aquí la situación es mucho más terrible, donde en tu vida "normal" lo que constatas es el paso del tiempo y la visión idílica de niño se transforma en la visión desengañada del adulto, en la vida del autor se constata la autodestrucción del padre, alcoholizado hasta morir y la pasividad de la abuela ante esta situación.

Karl Ove Knausgard sorprende en este primer volumen de su autobiografía contando con sencillez los asuntos mas escabrosos de su familia y con una sinceridad que le ha llevado a tener no pocos problemas con sus allegados. Yendo por la mitad del segundo tomo creo que puedo asegurar sin riesgo a equivocarme que la autobiografía catártica de Knausgard se convertirá en un clásico moderno en los próximos años, ya que más allá del propio morbo de asomarnos a vidas ajenas hay una voluntad de estilo por parte del autor, que consigue que te quedes pegado al libro mientras las horas pasan sin que te percates de ello.

miércoles, 25 de junio de 2014

Qué fue de Sophie Wilder - Christopher R. Beha

Tras varios años sin verse, Charlie Blakeman se reencuentra con Sophie Wilder, una antigua novia de la universidad. Se conocieron en un taller literario y enseguida Charlie se percata de que Sophie es diferente: mucho más crítica, mucho más inteligente y mucho más dotada para la escritura que cualquiera de los alumnos del taller; no obstante ambos consiguen publicar un primer libro y, mientras que la novela de Charlie pasa casi desapercibida, el libro de relatos de Sophie cosecha buenas críticas y un número estimable de lectores. Su relación se basa en largos paseos, casi como dos flâneurs, conversando sobre libros. De vez en cuando discuten y Charlie sabe que Sophie queda con otros chicos en esos intervalos. Ella no lo esconde y él lo acepta. En uno de sus últimos encontronazos, Sophie conoce a Tom, que le invita a pasar las festividades en su casa, junto con su tía Beth. Este hecho cambia la vida de Sophie. Se consolida la relación con Tom, acabarán casándose, y la católica tía Beth y su biblioteca personal hacen que Sophie se cuestione todo su pasado. Finalmente, abraza la fe católica.

Así pasan los años, contando en primera persona la vida de Charlie y en tercera la de Sophie, en un flashback constante. La vida de Sophie da un nuevo giro cuando aparece Bill Crane, padre de Tom y que ella creía muerto. Está gravemente enfermo y, ante el rechazo de su hijo, decide que ella misma se ocupará de él.

Tras el encuentro fortutio entre ambos, Charlie cree que es el momento de retomar la relación puesto que Sophie realmente es el amor de su vida. Pero Sophie desaparece de nuevo. 

Una vez más, el talento y el olfato de Luis Solano, el editor de Libros del Asteroide, y de sus colaboradores (imagino), nos pone sobre la pista de un autor novel, capaz de construír una novela con los temas recurrentes de la narrativa, dándoles un enfoque diferente y centrándose en el aspecto religioso, poco o nada trabajado en la narrativa contemporánea.

domingo, 22 de junio de 2014

El escritor en su paraíso - Ángel Esteban

El profesor universitario Ángel Esteban recoge en este ensayo la vida de treinta escritores que trabajaron en algún momento determinado como bibliotecarios. Poniendo siempre en relación al autor y a la biblioteca, el catedrático construye breves apuntes biográficos de una treintena de grandes escritores universales. 

Normalmente es el autor el que se beneficia del amplío catálogo de libros a su alcance. En no pocas ocasiones, con poco que catalogar y menos clientes a los que atender, el escritor pasa la mayoría de sus horas de funcionario sustrayendo de los anaqueles todo libro que le despierta su curiosidad o escribiendo parte de su obra. Así, el premio Nobel Vargas Llosa reconoce él mismo en el prólogo que gran parte de su obra ha sido compuesta en las diferentes bibliotecas de las ciudades donde ha vivido. Bien en el Club Nacional de Lima, donde trabajó como bibliotecario cuando estaba recién casado y necesitaba de varios empleos para subsistir, bien en la biblioteca pública de Nueva York, en la British Library de Londres, o en la Biblioteca Nacional de Madrid. Así como en sus bibliotecas particulares en su casa de Madrid, París, o en el ático en Lima. 

Otro ejemplo de amor por las bibliotecas lo tenemos en el argentino Jorge Luis Borges si bien es cierto que tras su primer día en la biblioteca Miguel Cané descubrirá que había idealizado ese trabajo. Borges se siente aislado, rodeado de compañeros semianalfabetos que no valoran estar rodeados de libros, de saber. Posteriormente fue nombrado director de La Biblioteca Nacional. Allí, cuando ya había perdido la vista, seguía recorriendo a diario las estanterías pasando las manos por los libros, como si los leyera al tacto; sabía en que balda se encontraba cada libro. Es curioso pero, al igual que Borges, los escritores José Mármol y Paul Groussac también ocuparon ese cargo y, también como el autor de El aleph, quedaron ciegos.

En ocasiones no solo el autor se aprovecha del edificio rodeado de libros, sino que es la mano del hombre la que hace que evolucione la institución. Así, por ejemplo, Perec creó un sistema de indexación llamado método Flambo en la biblioteca de un centro de investigaciones donde trabajó. Y no solo eso, sino que ese sistema fue utilizado durante años por otros laboratorios franceses. También el catalán Eugenio D´Ors puso sus ideas al servicio de las bibliotecas, impulsando el sistema de préstamos interbibliotecario y unos estudios acordes con la tarea que allí se tenía que desempeñar. Las ideas de D´Ors  son el germen de los estudios de Biblioteconomía y documentación. O Gloria Fuertes, que convirtió la biblioteca en la que trabajaba no solo en un lugar público donde prestar libros, sino en un espacio donde compartir, charlar e intercambiar opiniones. En definitiva, un lugar vivo.

Pero no siempre la relación del autor con las bibliotecas es de amor incondicional. Así, Robert Musil amante de los libros pero no de la burocracia que significaba trabajar en un sitio así, fue encadenando bajas por enfermedad para no tener que enfrentarse al papeleo diario. Caso aparte merece la labor de bibliotecario de Marcel Proust. El autor de En busca del tiempo perdido fue becario durante años de una biblioteca a la que apenas acudió unas semanas y solo para charlar con sus amigos.

Ensayo muy ameno e interesante para todo aquel que tenga curiosidad por saber cómo afrontan los grandes escritores aquellos trabajos que no están directamente relacionados con su obra.

martes, 17 de junio de 2014

Familia - Ba Jin

En lo que va de temporada literaria, es la editorial Libros del asteroide la que está publicando libros más interesantes; a mi juicio, claro. Esto no deja de ser un blog totalmente subjetivo donde no pretendo otra cosa que hablar, poco y mal casi siempre, de aquellos libros que leo y me merecen un mínimo de atención.

El último que ha caído en mis manos de la editorial que hace una de las portadas más llamativas de todo el panorama literario español, es este clásico de la literatura china, Familia, de Ba Jin, relato de cierto carácter autobiográfico ambientado en la China convulsa de 1919 y 1920.

El tratado de Versalles que ponía fin a la I Guerra Mundial perjudicó a una débil China, perteneciente al bando vencedor, en favor de Japón, mayor potencia que la del Imperio del sol naciente. Si ya de por sí las relaciones chino-japoneses no eran buenas, este reparto trajo consigo un fuerte rechazo a todo lo japonés. Miles de estudiantes se manifestaron en la plaza de Tiananmen. Los altercados se saldaron con numerosos detenidos. Además, paralelamente, se estaba produciendo en China  un cambio profundo de su propia idiosincracia. Los ciudadanos más jóvenes querían abrirse al mundo y ponían en tela de juicio tradiciones ancestrales como el casamiento de conveniencia, o que las mujeres debieran llevar el pelo largo y el espeluznante vendaje de pies al que eran sometidas desde muy pequeñas.

Este enfrentamiento entre lo clásico y la ruptura hacia el modernismo se ve reflejado en la familia Gao, sobre todo en el abuelo y patriarca, y el tercero de los hermanos Gao, Juehui. Cuatro generaciones conviven en una misma casa, cuatro generaciones de una misma familia acomodada que sigue fiel a las tradiciones o, al menos, si no está de acuerdo con la continuidad, se mantiene al margen y callado, acatando unas órdenes en las que no cree aún a costa de perjudicarle seriamente en su vida. Así, será Juehui el que encarne ese espíritu del cuatro de mayo de 1919, aunque incluso él, se verá en alguna ocasión paralizado.

Familia, a pesar de ser una gran novela de corte clásico, peca en algunos aspectos de novela de tesis, dejando a algún personaje algo desdibujado y forzando el argumento para dejar clara su postura. No obstante, es cuando Ba Jin se libera de las ideas, cuando aparece el gran narrador capaz de dar cuenta del primer tercio del siglo XX chino a través de una familia.  

viernes, 23 de mayo de 2014

Alberto Olmos - Alabanza

Intemperie, de Jesús Carrasco; Es un decir, de Jenn Diaz; Por si se va la luz, de Lara Moreno; y ahora, Alabanza, de Alberto Olmos. Todas ellas tienen en común que están escritas por autores jóvenes que, lejos de posmodernismos y novelas de ciudad, sitúan sus últimos trabajos en lo rural. Y, a excepción de la novela de Carrasco, donde la acción parece situarse en un pasado en el que el pueblo era un pilar fundamental en esta sociedad nuestra, las otras se sitúan en el presente o, en el caso de Lara Moreno y el propio Olmos en un futuro inmediato y con personajes muy propios de esta época: con profesiones liberales y enganchados a las nuevas tecnologías.

La nueva novela del escritor segoviano habla principalmente de tres temas:

1. La falacia del amor verdadero que nos intentan vender.

2. El pasado de uno y como este, de una manera u otra, se refleja en el presente aunque queramos evitarlo.

3. El fin de la literatura. Al menos tal y como se conoce hasta ahora. 

Así dicho puede sonar a grandilocuente pretender abordar estos temas tan amplios y a tarea inabarcable, pero Olmos sabe cómo tocar cada uno de los puntos sin pecar de exceso o defecto.

La novela se inicia con una frase contundente "No estoy enamorado de ti" que, si se mira bien, es la declaración de amor más impactante que uno puede decir porque una persona puede dejar de estar enamorada de otra para quererla de manera mucho más sincera y menos "química". La frase la pronuncia Sebastian y va dirigida a Claudia, una pareja que va a pasar dos meses a un pueblo apartado de todo en el que viven poco más de veinte lugareños. Él es escritor y, tras pegar el pelotazo con un bestseller infumable, quiere volver a ser el autor de culto (porque nadie le leía) que era. La idea es componer un libro de relatos donde se de cuenta de las diferentes amantes de Sebastian a lo largo de su juventud. Esta primera parte de la novela está construída a base de focalizar la acción en él y en ella de manera sucesiva. Así, mientras que el está encerrado en la casa malgastando folios y recordando viejos amores, ella pasea por el pueblo y le cuentan una historia que le marca su estancia allí hasta el punto de llegar a obsesionarla: hace treinta años una mujer enloquecida quemó una de las iglesias del pueblo.

La segunda parte se centra en Sebastian, que sale por fin de su encierro para rememorar recuerdos de infancia. Esta parte me parece la más floja.

En la tercera parte sale a relucir el Alberto Olmos más beligerante y para dar buena cuenta del mercado editorial actual. La explicación de cómo subsiste una editorial que publica solo a autores noveles me parece de lo más acertada para todo aquel que sepa cómo funciona el mundo del libro. La tesis explica que la clave es publicar a bastantes autores, por muy mediocres que sean, ya que estos nuevos productos aseguran la supervivencia un mes más y compensan las devoluciones de libros anteriores. Y en realidad es así, el mundo del libro es un ir y venir constante de títulos de la editorial a la distribuidora y de ahí a la librería. Y una vez en la tienda y pasado dos meses, hacer el camino inverso.

No he leído gran cosa de Olmos. Disfruté mucho con Trenes hacia Tokio y la apostilla que era, de alguna manera, Pose. A bordo del naufragio me pareció un gran ejercicio de estilo para un chaval que contaba con poco más de veinte años. En cuanto a Ejército enemigo me pareció floja en comparación con estas obras citadas y creo que me pueden gustar bastante las publicadas en Lengua de trapo. Alabanza, me parece la obra más ambiciosa y conseguida hasta la fecha.

viernes, 16 de mayo de 2014

14 - Jean Echenoz

Por una vez, y sin que sirva de precedentes, hablemos de números. El propio Echenoz nos da permiso puesto que el título contiene un par de dígitos. Así, 98 páginas, 15 capítulos, cinco jovenes, una muchacha, algún que otro personaje secundario, y dos semanas que se convierten en cuatro años. Y 14, por supuesto, fecha del inicio de la Gran Guerra, la I Guerra Mundial. ¿Se puede construir una novela sólida en tan pocas páginas, con tantos personajes y abarcando tanto tiempo? Se puede. Jean Echenoz, al menos, puede. Y lo hace.

Es cierto que jamás me hubiera planteado leer esta novela si no llega a ser recomendada por una amiga, benditas la recomendaciones de gente con criterio literario y estético. O con criterio, simplemente. Así, dado que estos días me encuentro pasando los calores propios del sur en una caseta con tejado de uralita y tantos focos como para asar pollos a gran escala, y a falta de algo mejor que hacer aparte de hablar con algún que otro cliente interesante y quitar el polvo con el plumero a los libros, rescaté esta nouvelle de entre los cientos de lomos que se muestran de manera impúdica a la vista del paseante. Los mismos lomos que se prostituyen en busca de clientes que compran por tradición ("siempre compro en la feria del libro") más que porque realmente vayan a leer. Los mismos lomos que se pluriemplean de caseta en caseta ya que, no nos engañemos, todos y cada uno de los receptáculos que se esparcen a lo largo y ancho de las calles de Granada, en este caso, pero también en Madrid, Barcelona o cualquier ciudad de España, tienen los mismos títulos si la caseta se corresponde con una librería. En fin, a lo que íbamos, a la guerra

Decía que Echenoz consigue con muy pocas páginas contarnos lo atroz que es la guerra. Se ha hablado mucho de la I Guerra Mundial (se ha hablado mucho de todo) y el mayor riesgo era no volver a contar lo mismo y es el propio autor francés el que en un momento dado se dirige a sus lectores para decirles que él no se va a extender en pormenores, que eso ya lo han hecho otros. Y hace bien. La Gran Guerra consistió en muchas caminatas sin destino marcado, mucha hambre, nuevas tecnologías (el avión), nuevas armas (químicas). Y barbarie. Mucha barbarie. Sin distinguir la clase social o la condición que separa a estos cinco amigos ni, por supuesto, al resto de los combatientes de la guerra.

Con una prosa limpia de cualquier efectismo, casi aséptica, y de manera objetiva Echenoz narra la desgarradora experiencia de millones de jóvenes que se alistaron para un conflicto que presumían que iba a durar quince días y que, después de cuatro años, se convirtió en el cimiento donde se sustentaría el reparto del mundo tal y como hoy lo conocemos.

viernes, 18 de abril de 2014

Todo lo que hay - James Salter

Philip Bowman, veterano de la Segunda Guerra Mundial vuelve de la contienda para licenciarse en Harvard y obtener un trabajo en una editorial en la que poco a poco irá obteniendo reconocimiento y prestigio. Su vida sentimental, sin embargo, no lleva el mismo camino y Bowman tropieza una y otra vez en sus relaciones sentimentales. 

James Salter, al igual que ocurría en su obra maestra, Años luz, retrata en pequeñas pinceladas acontecimientos en apariencia nimios, triviales, nada trascendentes y que, sin embargo, son los que marcan la vida de uno, lo que hace que elijamos un camino en lugar de otro. La VIDA, ese es el tema, así en general y en mayúsculas, del que trata Salter en la mayoría de sus libros y, desde luego, en este Todo lo que hay, primera novela después de treinta años de silencio en el formato de largo recorrido, no así en relatos ya que publicó La última noche en 2005.

Por medio de elipsis James Salter narra el día a día de un personaje normal y corriente; consigue que nos interesemos por los hechos más banales de su protagonista a lo largo de varias décadas, que suframos sus cuitas y que nos alegremos por sus victorias, nada trascendentales, pequeñas alegrías de la vida, como conseguir una cita con una mujer al compartir un taxi, o saborear la venganza. 

Si hubiera que describir la narrativa de Salter con una palabra esta sería sutileza, le bastan dos trazos lacónicos para construir a un personaje y dotarlo de verosimilitud. Para levantar a su alrededor todo un mundo lleno de matices. Tiene una capacidad excepcional para tratar los temas universales con frases casi perfectas. Posiblemente esta es la última novela de Salter (tiene ochenta y ocho años); toda su obra completa abarcaría poco más de un tomo de papel biblia y, sin embargo, tengo la sensación de que se convertirá en un clásico en pocos años, si es que no lo es ya.

viernes, 11 de abril de 2014

El quinto en discordia - Robertson Davies

Hace ya tres o cuatro años que tengo esta novela en mi poder y hasta ahora no me había puesto con ella. Me la habían recomendado hasta el hartazgo ciertas personas de cuyo criterio me fío. Al final, el otro día entró una mujer en la librería. Estuvimos hablando un rato de libros, claro, de gustos y preferencias. Al ver que éramos bastante compatibles y recomendarme, de nuevo, que leyera la Trilogía de Deptford pero, sobre todo, que leyera El quinto en discordia, y que justo acababa de terminar otro libro, me puse con la novela de Davies.

Ya en la primera página se nos aclara que el quinto en discordia es aquel personaje del teatro que sin ser protagonista ni antagonista, ni héroe ni villano, es imprescindible para que la trama avance. Dunstan Ramsey es ese quinto en discordia, el narrador que nos desgrana su vida desde su infancia en el pueblo canadiense de Deptford hasta ser un profesor jubilado de historia especializado en la vida de los santos y veterano de la I guerra Mundial, donde perdió una pierna.

A través de estas memorias Dunstan se acerca a tres figuras con las que está intimamente relacionado y sobre las que ejerce, sin proponérselo, una gran influencia en el devenir de sus respectivas vidas. Estos tres personajes son su amigo Boy Stauton, la señora Dempster, y el hijo de esta, Paul. Estos cuatro personajes quedan ya unidos desde las primeras páginas cuando una bola de nieve lanzada por Boy y dirigida hacia Dunstan golpea a la embarazada señora Dempster que da a luz de manera prematura. Así, la señora Dempster quedará algo trastornada por el golpe, el joven Paul nacerá con ciertas malformaciones y mientras que Boy jamás reconocerá que él lanzó la bola de nieve, Dunstan se sentirá culpable por haberla esquivado. Así, se siente en deuda con la familia Dempster e iniciará amistad con ellos.

En la segunda parte, Dunstan marcha a filas y es herido en combate, donde pierde la pierna izquierda. Justo antes de caer inconsciente se refugia en una iglesia destruída donde la figura de una santa le recuerda a la señora Dempster. Tras sobrevivir a la muerte decide estudiar historia y especializarse en la hagiografía, por lo que recorre Europa en busca de santos. En una de sus viajes se encuentra con Paul, ahora un ilusionista de cierto prestigio.

La novela de Davies habla, sobre todo, de nuestro papel en la vida, de si somos o no inocentes de nuestros actos y de si estos te persiguen de alguna manera a lo largo de los años. He leído en diferentes sitios que si bien es cierto que esta primera parte de la trilogía es la más conseguida y que en realidad no es necesario leer las otras dos puesto que funcionan como novelas independientes, al completar las tres nos da una visión mucho más profunda de los hechos narrados. Habrá que apuntarlos, pues, a esa lista que cada día crece más y más.

domingo, 6 de abril de 2014

La otra orilla - Julio Cortázar

Entre los propósitos de año nuevo me impuse una serie de lecturas:

1. Leer En busca del tiempo perdido. Leí el primer tomo los primeros días de enero. Me gustó, con sus peros, y hasta hoy.

2. Leer los diarios de Trapiello. Sigo enganchado en el octavo volumen (del tercero al sexto son inencontrables, así que he leído el primero, el segundo y el séptimo) desde octubre o noviembre del año pasado.

3. Leer los cuentos completos de Cortázar, por eso de que era el centenario. Pero también los de Onetti, Di Benedetto, Cheever, Chejov. A finales de marzo empecé este propósito.

Manejo una edición de quiosco, la que sacó RBA junto con el instituto Cervantes de las obras completas de autores de lengua española. En realidad es la misma edición que la de Galaxia Gutenberg, si exceptuamos que en esta edición de quiosco no está recogido la Historia de cronopios y famas.

Los cuentos completos de Cortázar se inician con La otra orilla, un conjunto de relatos escritos entre los años 1937-1945, si bien su publicación fue póstuma. Dividido en tres bloques, el primero de ellos se titula Plagios y traducciones que consta, a su vez, de cinco cuentos de diversa temática, desde el primero de ellos, El hijo del vampiro, de corte clásico de relato de terror gótico, hasta el más complejo Profunda siesta de Remi donde ya se adelanta ese recurso tan cortazariano de jugar con el tiempo en el mismo párrafo y llevarnos de una acción pasada a otra presente y volver.

Pero también recurre en estos primeros cuentos a la famosa frase final como golpe de efecto, como ocurre en el relato Llama el teléfono, Delia, construído en gran parte con diálogos y donde la frase final altera todo el cuento, si bien es cierto que en su relectura podemos vislumbrar ese final sin esperar a la última sentencia.

También hay hueco en este primer bloque para el relato grotesco, como el de Las manos que crecen donde al protagonista no dejan de crecerle las extremidades superiores después de una pelea a puñetazo limpio con su compañero de trabajo. 

Cierra la primera parte Puzzle, un cuento policiaco. 

El segundo bloque titulado Historias de Gabriel Medrano, está compuesto de cuatro relatos donde aparece el doppelgänger en Retorno de la noche y Distante espejo, y el extrañamiento de Mudanza.

Por último, Prolegómenos a la astronomía está formado por cuatro cuentos. De ellos, todos relacionados con la ciencia ficción, para mi destaca muy por encima Estación de la mano donde un hombre se enamora de una mano derecha que le visita todas las noches.

En la otra orilla nos encontramos con los primeros pasos de uno de los mejores cuentistas de la historia de la literatura. Un Cortázar joven que apenas llegaba a los treinta años pero que ya mostraba su erudición, su deuda con Poe, su querencia hacia lo extraño, lo fuera de lo común dentro del mundo cotidiano y la maestría de saber contar una historia. 

martes, 1 de abril de 2014

Juego y distracción - James Salter

Llego a Salter tras leer y maravillarme con Años luz. Tengo en casa La última noche, de cuando salió haré tres o cuatro años, aunque solo he leído algunos de los relatos que componen el libro. Ahora acaba de sacar nueva novela tras treinta años desde que publicara la última. Así que era buen momento de retomar la obra del autor estadounidense. Saqué de la biblioteca su libro de memorias novelada Quemar los días, y este Juego y distracción.

En las primeras páginas, un americano describe su llegada a Francia con frases cortas, lacónicas, como flashes de una fotografía. Se va a instalar en casa de unos amigos en un pequeño pueblo francés. Pero esta no es su historia, él solo es el narrador, un ser un tanto solitario y enigmático del que apenas sabemos nada. En realidad los protagonistas de la historia son Phillip Dean y Anne-Marie Castallat. Él, un americano adinerado y ella una joven francesa. El narrador, amigo de él, nos da cuenta de la historia de estos dos amantes por lo que le cuenta su amigo y por lo que el propio narrador intuye, como él mismo se encarga de recordarnos alguna que otra vez.

Salter llega donde solo puede haber dos, a las confidencias, las prácticas sexuales y los secretos de alcoba que se dan en una pareja. Y lo hace de una forma tan sutil y sensual que uno solo puede volver al pasaje para releerlo una y otra vez. Esto, unido a los diálogos fluidos y a los adecuados silencios da como resultado una gran novela llena de erotismo. 

lunes, 24 de marzo de 2014

¡Melisande! ¿Qué son los sueños? - Hillel Halkin

Es curioso como uno acaba llegando a los libros. Después de empezar a leer varias novelas que tenía ganas por diferentes motivos, o bien las he dejado a la mitad o bien me han dejado tan indiferente ante su lectura que no merece la pena reseñarlas. Una mañana colocando libros en la librería topo con una de las coloridas portadas de Libros del asteroide. Suele interesarme bastante lo que publica esta editorial. La foto que ilustra la portada es una pareja abrazándose con fuerza; el título, enigmático, ¡Melisande! ¿Qué son los sueños?; y el autor, un completo desconocido para mi: Hillel Halkin. Que en su ficha se diga que es un especialista en Israel y traductor de hebreo y yiddish no me aclara mucho.

Sea como fuere, ojeo la contra leyendo en diagonal (no me gusta leerme las contraportadas) y comienzo a leer los primeros párrafos del libro. Decido llevármelo a casa así que lo cojo prestado de la librería para verlo tranquilamente. Ahora que he finalizado el libro, formará parte de mi biblioteca personal y, quién sabe, si algún día lo leerá un amigo, una pareja o un hipotético hijo y lo disfrute, lo sienta y se le remueva algo en su interior como me ha pasado a mi leyendo ¡Melisande! ¿Qué son los sueños?

En los años cincuenta Hoo, Ricky y Mellie son los redactores de la revista del instituto. Las relaciones que se crean en estos años alrededor del trío condicionará sus vidas. La novela es el libro que Hoo está escribiendo para dárselo a Mellie. Entre sus páginas da cuenta de las aventuras que pasaron los tres juntos, de las conversaciones mantenidas, de la sociedad convulsa y llena de acontecimientos históricos que les tocó vivir y cómo lo afrontaron. Pero, sobre todo, el libro que está escribiendo Hoo es una gran carta de amor dirigida a Mellie, a Melisande.

Sin caer en la ñoñería ni en el idealismo, Halkin nos conmueve con este relato de la melancolía y del amor como forma de entender la vida, como guía, como la única fuerza capaz de redimir y perdonar. Porque Hoo escribe desde la culpa: escribe como método de exculpación, para salvarse.


Hillel Halkin firma, posiblemente, una de las mejores novelas de la temporada literaria y una de las grandes novelas sobre el amor; en ocasiones recuerda de alguna manera a La trama nupcial de Eugenides o a El pasado de Alan Pauls. Incluso tiene algo de Rayuela. No son estas comparaciones gratuitas, son comparaciones en tanto en cuanto a la forma de entender ese sentimiento tan fuerte y duradero en las tres novelas.

jueves, 27 de febrero de 2014

Técnicas de iluminación - Eloy Tizón

LA IMPORTANCIA DE LA MIRADA

Siete años después, Eloy Tizón ha vuelto. Nunca se fue, siempre es nombrado en esta conversación, en aquel artículo, en la otra conferencia. Porque hablar de la escritura de Eloy Tizón es hablar de alta literatura, de metáforas imposibles, de imágenes plásticas de alta belleza donde todos los sentidos se agudizan para no perder detalle. Libros de lectura y relectura, las tres novelas y los dos libros de relatos publicados hasta ahora nos tenían más que satisfechos, pero queríamos más. El ser humano siempre es insaciable y quiere más. Y querer más dosis de Eloy Tizón, de su personalísimo estilo, es bueno para la literatura. Es bueno para la vida.

Tizón tuvo la desgracia de debutar con Velocidad de los jardines, libro de cabecera que se fue haciendo hueco sin alharacas, con buenas críticas pero sin fuegos artificiales de por medio, y con un boca a oreja que hoy, veintiún años después, todavía funciona. Por algo será. Y digo que tuvo la desgracia porque parece que a cada libro que fue saliendo se lo fue comparando con el primero. Así, los lectores que solo busquen las semejanzas se perderán el registro de voces y el juego de matrioskas que es Labia; el mismísimo diablo como metáfora de los miedos de Gabriel Endel (del Hombre, en general) en La voz cantante; o su poética representada en el cuento Teoría del hueco, de su anterior libro de relatos, Parpadeos. Son solo unos ejemplos.

En esta nueva recopilación de cuentos editados, esta vez por Páginas de espuma (una dupla que los incondicionales del relato esperábamos con ansia), Eloy Tizón sitúa a sus personajes al filo del abismo. Los va empujando poco a poco, hasta situarlos justo en el borde, para ver qué hacen, cómo se desenvuelven. “Dicen que hay suicidas que se tiran al mar y nadan hasta un punto tan alejado de la costa que saben que ya no podrán regresar. No tendrán fuerzas para alcanzar la orilla. Exhaustos, morirán en el mar. Ese punto. Ese instante de iluminación. Ese momento preciso en el que uno decide dar una brazada más, la definitiva, la que le llevará a un lugar sin vuelta atrás. Ese gesto último” (Pág. 57). Por ese “instante de iluminación” caminan los personajes. No hay posibilidad de retroceder. Solo hay un cuento en el que los personajes no caminan por el borde del precipicio. No todavía. No en el cuento. No dentro del cuento. Después, quién sabe. Ese cuento es Alrededor de la boda, donde todo es optimismo, vitalidad, felicidad pese a. Pese al resto de los cuentos, pese al resto de nuestras vidas. Porque el conjunto de relatos de Técnicas de iluminación es una vida, donde siempre hay momentos, dichosos momentos, de alegría a pesar de las facturas y las listas de la compra y la monotonía diaria. Porque Alrededor de la boda es la luz del amanecer de un domingo lleno de buenos propósitos que, poco a poco, va derivando hacía la melancolía de los atardeceres dominicales. Y hasta aquí el cuento más tradicional. Casi con su planteamiento-nudo-desenlace. El resto, los otros nueve, son puros poemas visuales.

Como si jugara al binomio fantástico de Rodari o bailara con la máquina de coser y el paraguas en la famosa comparación del Conde de Lautréamont, Eloy Tizón esculpe las palabras precisas en cada momento, bucea entre las múltiples voces posibles para dar con la adecuada, la que mejor suena musicalmente para lo que nos quiere relatar, desde un paseo físico pero sobre todo mental de la mano de Robert Walser en Fotosíntesis, hasta el contenido de una caja misteriosa en Ciudad dormitorio, o las tribulaciones de una pareja en Los horarios cambiados o Manchas solares. Tramas apenas esbozadas, apenas sugeridas, que existen pero que poco importan en este conjunto de relatos. Lo importante no es la trama. Lo importante es la Literatura.

Reseña aparecida en la Revista Quimera número 363 Febrero 2014