martes, 6 de septiembre de 2011

Burocracia - Santiago Ambao


Normalmente siempre leo a posteriori reseñas de los libros que me acabo de leer y entrevistas con los autores en cuestión. Hace cosa de un mes leía una entrevista de Sara Mesa y recomendaba una novela de un autor que no había oído hablar en mi vida: Burocracia, de Santiago Ambao. Que no supiera quién es el autor se debe a que esta es su segunda novela. La primera obtuvo un accésit de un premio literario (Obra Social Caja Madrid) y, en lugar de firmar contrato con Lengua de Trapo, tuvo que publicarla por internet con lo que la publicidad y difusión fue prácticamente nula. En esta, fue premio joven 2009 de narrativa de la Fundacion General de la Universidad Complutense de Madrid, y la editó Gadir. Muy bien, por cierto.

A mí ya con el título me entraron ganas de leerla. Adoro la burocracia; hacer largas colas para conseguir un papel en una ventanilla y que luego tengas que hacer otra cola inmensa para que, en el mejor de los casos, te lo sellen. O peor, te digan que ese no es el formulario. Me gusta la burocracia porque me siento protagonista de una obra de Kafka.

La obra precisamente ha sido comparada con el autor checo, aunque el 90% de lo que se publica se compara con Kafka; y con Orwell y un poquito de Borges. A mi esto me suele dejar indiferente cuando no estupefacto al descubrir que el crítico en cuestión mezcla churras con merinas sin venir a cuento.

A lo que vamos. La novela de Ambao está protagonizada por un burócrata medio apático que trabaja investigando portales sonoros que pueden aparecer en cualquier parte: en un botiquín en una pared, en el inodoro… el gobierno lleva años investigando esos portales sin descubrir gran cosa. Poco a poco, se va tejiendo una telaraña más compleja: aparece el hermano del protagonista que no está regularizado en la ciudad por deber dinero; le ascienden en su trabajo; el gobierno cree que hay una cédula terrorista tramando algo, etc.

La novela tiene claros aires distópicos con reseñas al Gran Hermano o a cualquier novela futurista antiutópica. También como este tipo de novelas, tiene un fuerte carácter de crítica al sistema, pero no solo al burocrático, sino también al político y al personal: hay pequeñas dosis de existencialismo pululando por las páginas. Por si fuera poco, Ambao también maneja el registro de novela policiaca, dándonos información, a veces demasiado explícita, de lo que va sucediendo en el entramado del gobierno.

Se trata, pues, de un feliz descubrimiento que mucho me temo que no ha llegado a todo el público que se merece. 

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