viernes, 29 de julio de 2011

El final del amor - Marcos Giralt Torrente


Creo que ya he dicho en más de una ocasión que Tiempo de vida es una de las obras que más me ha aportado en los últimos meses. Uno tiene ya una edad y unas lecturas a la espalda y es difícil que algo le sorprenda, así que cuando aparecen estas pequeñas joyas se congratula con el mundo de nuevo y hace que merezca la pena seguir leyendo. Seguir buscando.

Ganador del II Premio Internacional de Narrativa Breve Ribera del Duero, imponiéndose a autores como Marcelo Lillo o Pablo Gutiérrez (espero ver pronto ambos libros en las librerías), El final del amor reúne cuatro cuentos de extensión larga que giran precisamente en torno a la pérdida de la llama que decía Murakami en unos de sus libros. Y lo aborda de manera realista, cotidiana. ¿Desamor y realismo, no será una ristra de situaciones tópicas? Os preguntaréis. Pues no, porque Marcos Giralt Torrente no cae en el romanticismo, en el dolor de la ruptura, ni en ningún otro cliché. Porque el amor también se va, forma parte de la vida, es una circunstancia más de la condición humana.

Como decía, El libro se compone de cuatro cuentos, todos ellos escritos desde la primera persona.

En Nos rodeaban palmeras una pareja se da cuenta de la rutina en la que viven gracias a un viaje que realizan con otra pareja muy distinta a ellos. Cautivos narra la historia de una pareja que, a pesar de que no pueden vivir juntos, les es imposible alejarse. Última gota fría va también un poco en esa línea. Por último, en Joanna asistimos al primer amor de adolescencia, aquel que te marca y que recuerdas toda tu vida.

El tempo utilizado en las cuatro narraciones es pausado, moroso; deshilvana poco a poco el ovillo de las diferentes parejas, sabiendo que el final se acerca, pero no por ello hay que correr, la ruptura va a llegar, todo a su tiempo. Además, no vamos a saber todas las causas y los pormenores, ya no existe el narrador en tercera omnisciente, aquí se narra desde un yo que a veces no es ni parte de la pareja, si no que está fuera, él sabe cosas, pero otras no. En ocasiones sólo puede especular, realizar hipótesis. Cosa que el lector inteligente agradece.

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