sábado, 30 de julio de 2011

Vi - Nikolai Gogol


Aquí llega Gogol de nuevo para dejarnos un libro y decir: “Mirad ignorantes, así se escribe”. Y transforma una leyenda ucraniana, la del jefe de los gnomos, Vi, que tiene unos párpados que le cuelgan hasta el suelo, en un cuento de terror impecable, que juega con la oralidad, que mezcla hechos cotidianos con un mundo fantástico y que si tienes huevos te lo lees por la noche en tu casa, sentado en mitad de un cuarto y como única iluminación la débil luz de una lámpara de escritorio. Luego me contáis.

Las ilustraciones de Luis Scafati, inquietantes y angustiosas, le vienen que ni pintado al relato.

¿Y de qué va? Pues de un tipo al que le pasa una cosa muy extraña en  una posada: la posadera le embruja y lo utiliza como caballo para darse una vuelta por la estepa.


Cuando el tipo se deshace del embrujo y vuelve a la civilización, recibe la noticia de que tiene que velar el cuerpo de una chica a la que él no conoce. Sin embargo, fue voluntad de la chica que esto así fuera. 

Gogol compagina los ratos de despreocupación mientras bebe o el cuentan anécdotas los parroquianos durante el día, con las misteriosas y aterradoras noches compartiendo habitación con la difunta.

Y si no os vale con esto, decir que en una hora y media lo tenéis leído; vamos que mientras que hacéis la digestión, tumbados en una toalla, os da tiempo de sobra.

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