lunes, 4 de julio de 2011

El vigilante del fiordo - Fernando Aramburu


El último libro de cuentos hasta la fecha de Fernando Aramburu ha sido comparado en cuanto a temática con su anterior libro de relatos, Los peces de la amargura. Sin embargo, desde mi punto de vista, los relatos que tratan el tema del terrorismo en este conjunto (aparte de ser tan solo tres de los ocho que forman la colección) son los más flojos. Quizás el único que se salva sea el que da título al volumen.

Los tres cuentos que conforman esta temática son:

Chavales con gorra, donde una pareja tiene que huir de su ciudad amenazados por los terroristas y cuyas vidas se hallan en permanente estado de alerta y obsesión ante el miedo.

Carne cruda. Construido a base de fragmentos de las personas que iban en los trenes del 11 de marzo y de sus familiares y amigos. Sinceramente me parece un parque temático del sentimentalismo. Como cuento, no aporta nada.

El vigilante del fiordo. Este cuento me parece el mejor de los tres. Historia escrita en dos niveles. El primero, el de la realidad, donde un hombre permanece en un centro psiquiátrico. El segundo, el nivel de los sueños, el fiordo que vigila el demente cuando se duerme. Que el cuento esté relacionado con un episodio terrorista es casi una mera anécdota.

Los otros cinco cuentos que componen la colección son:

La mujer que lloraba en Alonso Martínez, un cuento donde lo extraño se mezcla con la realidad; Mártir de la jornada, Nardos en la cabeza y Mi entierro, tres cuentos cuyo hilo común es el humor y lo absurdo; y Lengua cansada, para mí, el mejor de los relatos.

En este cuento, un padre divorciado y su hijo pasan las vacaciones de verano en una caravana por distintos campings de España y Portugal.

Un libro de relatos bastante flojo, al menos para las expectativas que tenía puestas en él.

2 comentarios:

  1. Fernando Aramburu escribe en su blog, a propósito de la última presentación de su libro:

    "Me flanquearon hembras a la mesa. Estaba, pues, como en casa. Es que congenio con el rebaño cuando es bello y huele bien".

    Vaya estilazo, ¿no te parece?

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