martes, 12 de julio de 2011

Sukkwan Island - David Vann


Novelas sobre padres e hijos hay unas cuantas. Desde la famosa Carta al padre de Kafka hasta una de las lecturas que más gratamente me ha sorprendido en los últimos meses, Tiempo de vida de Marcos Giralt Torrente. Cada cual, que complete con el título que más le haya gustado.

Sukkwan Island es también una novela de padres e hijos. Concretamente sobre un padre que no se le ocurre mejor idea para pasar más tiempo son su hijo que irse a vivir con él a una cabaña en una isla inhóspita de Alaska.

El libro está dividido en dos partes:

En la primera de ellas, la narración avanza lentamente. Vann se recrea contándonos que hacen el padre y su vástago: pescar, comer, cortar leña, dar paseos… el padre y el hijo no se entienden. Como cualquier padre y cualquier hijo. Pero es que además, aquí el padre llora por las noches, lo que hace que el hijo se avergüence de él por las mañanas.

Una mañana el padre se obsesiona con que tiene que recuperar a su segunda exmujer y comienza a llamarla por radiofrecuencia y le dice lo de siempre: he cambiado, estar alejado de la civilización ha hecho darme cuenta de lo mucho que te necesito, etc. La ex reacciona como todas. No se lo cree. La narración da un giro (que no voy a contar para no estropear el libro).

La segunda parte es mucho más macabra y dura. Es un viaje a la locura, prácticamente.

El estilo de Vann es seco y directo. Se le ha comparado con La carretera de McCarthy, y es verdad que se asemeja, pero es que a mi La carretera tampoco me gustó mucho. Me pareció demasiado repetitivo en ocasiones. Y con esta ocurre igual. Sobre todo en la primera parte. Sin embargo en la segunda creo que mejora el libro, y el final me parece de una justicia poética aterradora.

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