
Y hasta aquí podría llegar la crítica si no fuera porque no existen ninguno de los autores, ni la traductora que realiza el prefacio. El único verdadero es Francesc Serés, aunque no es el antólogo, sino el autor de todas las piezas que componen este libro.
Se trata, por ello, de un gran ejercicio de estilo, sin bien es cierto que no hay tanta diferencia entre estos cinco autores ficticios y llegamos, sí no a ver, sí a intuir que la mano que ha escrito estos cuentos es la misma.
La prenda, lleno de ternura o El camino ruso, pura socarronería y mala leche, son dos joyas.
Curiosidad: el cuento titulado La campesina y el mecánico es igual en forma y fondo al titulado La vuelta, recogido en La fuerza de la gravedad. ¿Autoplagio?
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